Una mujer impidió a través del diálogo que un joven disparará a los estudiantes
24 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Antoinette Tuff no era una guardia de seguridad armada o una profesora entrenada en dar muerte a un asaltante, era una administrativa escolar que echó mano de las palabras y el sentido común para detener a un hombre con un arsenal dispuesto a matar.
Sin saberlo, Tuff, de 46 años, ha puesto en entredicho la teoría de la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA) de que sobre todo «una buena persona con un arma puede detener a una mala persona armada» y que para evitar las matanzas escolares no hay que controlar el acceso a pistolas o rifles de asalto, sino tener profesores con revólveres.
Michael B. Hill, de 20 años y con problemas psicológicos, entró el miércoles en la abarrotada escuela Ronald E. McNair de Atlanta con 500 balas y varias armas, con la clara intención de matar para vengarse del mundo por los problemas que sufría.
Tuff, que cuando escuchó los primeros disparos llamó a la policía, se enfrentó a Hill desarmada y cuando este comenzó a lamentar su mala suerte y su intención de acabar con todo ella supo tranquilizarlo. Le explicó, en un diálogo que fue grabado y hecho público, que ella también tenía problemas, que su marido le había dejado tras 33 años de relación y vivía sola con un hijo discapacitado y que seguramente él tenía también personas que le querían.
Mientras tanto, a las afueras de la escuela decenas de policías, ambulancias, bomberos y helicópteros se concentraban ante un suceso que guarda similitudes con la tragedia de la escuela de primaria Sandy Hook, en Newtown, Connecticut, donde murieron una veintena de niños a manos de un joven de 20 años con problemas mentales.
Tuff se ofreció a acompañar a Hill hasta el exterior de la escuela para evitar caer víctima de los disparos de la policía y entregarse así sin violencia, algo que al mismo tiempo negociaba por teléfono con el número de emergencia de la Policía como intermediaria.
La mujer, que ha sido felicitada incluso por el presidente Barack Obama, es ahora un ejemplo de que hay una alternativa a la propuesta de la NRA para combatir la violencia de las armas con más armas.