Honores de héroe en Cuba

Carlos bATISTA LA HABANA / AFP

INTERNACIONAL

La isla se vuelca en el homenaje al presidente venezolano, cuya muerte supone un duro golpe y agita el fantasma de los difíciles años noventa

08 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Entre lágrimas y con flores en sus manos, miles de cubanos se unieron ayer a guerrilleros colombianos y universitarios de toda América Latina en un homenaje a Hugo Chávez en la plaza más emblemática de Cuba. El principal aliado político y benefactor que tuvo la isla en los últimos catorce años recibió honores reservados hasta ahora a los históricos de la revolución cubana como José Martí, el Che Guevara o Camilo Cienfuegos .

«Vine porque Chávez representa mucho para nuestro país, era un amigo eterno para el pueblo de Cuba y sentí mucho su fallecimiento», dijo a Sara García, de 59 años, empleada de una constructora en la emblemática plaza de la Revolución. «Chávez representa mucho para mí, era un gran presidente, un gran amigo», dijo por su parte Ernesto Johnson, un obrero de 58 años.

Raúl y su sucesor

Toda la cúpula cubana participó en el tributo póstumo: el presidente Raúl Castro, vestido con su uniforme de general, lo hizo en la plaza de la Revolución Antonio Maceo, de Santiago de Cuba, donde depositó una rosa blanca ante una foto de Chávez.

Su nuevo número dos y eventual sucesor, Miguel Díaz-Canel, lo hizo en La Habana, lo mismo que miles de trabajadores, estudiantes y militares cubanos, además de familiares de los cinco agentes cubanos condenados a prisión por espionaje en EE.?UU.

También participó en el homenaje Iván Márquez, número dos de las FARC, quien destacó que Chávez permitió que «los colombianos estemos buscando aquí en La Habana una senda para la solución política del conflicto social-armado que padece Colombia».

Tras hacer cola durante más de una hora y cuarto, los miles de asistentes tenían menos de un minuto para saludar el retrato de Chávez, flanqueado por cinco coronas de flores (de Fidel y Raúl Castro, del Consejo de Estado, del Partido Comunista y del pueblo cubano), en un salón situado bajo la estatua de Martí y el obelisco de la plaza de la Revolución. También acudieron a la plaza numerosos diplomáticos extranjeros y estudiantes de la Escuela Latinoamericana de Medicina, entre ellos unos cien venezolanos que no paraban de llorar mientras coreaban: «Chávez vive, la lucha sigue».

El deceso del presidente venezolano constituye un duro golpe para Cuba y ha agitado entre muchos cubanos el fantasma de los difíciles años noventa, cuando la isla se sumió en una aguda crisis económica tras el fin de la asistencia de la URSS.