Muere Hugo Chávez: Rajoy confía en una transición tranquila

Redacción / la voz

INTERNACIONAL

07 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Las relaciones entre España y la Venezuela de Hugo Chávez no fueron nunca una balsa de aceite. Quizá por eso las muestras de pesar por la muerte del presidente fueron mucho más sobrias y contenidas que en otros países iberoamericanos. El Gobierno de Mariano Rajoy se centró en destacar la influencia del líder bolivariano en Latinoamérica y en confiar en que la transición se haga «con tranquilidad, serenidad y paz», en palabras del ministro de Exteriores, Manuel García-Margallo.

El rey Juan Carlos señaló el «empeño y dedicación» de Chávez a favor de Venezuela y de toda Iberoamérica, en el telegrama de pésame al vicepresidente Nicolás Maduro que envió desde el hospital. «Con la muerte del presidente Chávez desaparece una de las figuras más influyentes de la historia contemporánea de Venezuela», aseguró Rajoy en otro telegrama.

Fue un «dirigente admirado y controvertido, pero es indiscutible que ha sido importante para su país y para América Latina», señaló el PSOE. Alfredo Pérez Rubalcaba manifestó además su confianza en que Gobierno y oposición sepan conducir la transición. Cayo Lara, de IU, destacó el «liderazgo claro y democrático» del fallecido.

García-Margallo, que calificó a Chávez de «personaje singular», dijo que el Gobierno aún no ha decidido quién representará a España en los funerales. Se valorará en función de la invitación que se reciba de Caracas.

Relaciones tensas

Las relaciones entre España y la Venezuela de Chávez nunca llegaron a romperse, pero hubo momentos delicados. Uno de ellos fue cuando Chávez acusó a José María Aznar de haber apoyado el intento de golpe del 2002. Tema que desencadenó años después el rifirrafe en la cumbre iberoamericana de Chile en la que el rey acabó espetándole el famoso «¿Por qué no te callas?».

Tras los enfrentamientos durante los Gobiernos de Aznar (1996-2004), las relaciones mejoraron con la llegada al poder de Zapatero, hasta el punto de que en el 2004 Chávez visitó España y se habló de «una nueva era» en las relaciones. Una nueva era en la que la venta de equipos militares a Venezuela le costó a Zapatero el enfado de EE.?UU. Después, llegó el enfrentamiento por las supuestas relaciones de Caracas con ETA y la presencia de terroristas en suelo venezolano que el Gobierno bolivariano se ha negado a entregar a España hasta ahora.