Después de la debacle en las elecciones regionales del pasado 16 de diciembre (en las que perdió 20 de las 23 gobernaciones en liza, entre ellas cuatro que controlaba) la oposición, criticada por mantener silencio durante los últimos días, en los que arreciaron los rumores sobre el fallecimiento del presidente Chávez, reapareció con el excandidato presidencial y gobernador de Miranda, Henrique Capriles.
Sin referirse directamente a la salud de Chávez, y también a través de Twitter, el gobernador, que se ha erigido en líder de la oposición a pesar de haber perdido las elecciones presidenciales de octubre (manteniendo, sin embargo, su cargo en las de diciembre) llamó «a vivir un 2013 sin caer en rumores ni odios. Gastemos la energía en construir, no en destruir».
En otro tuit, el dirigente opositor desmintió que se encontrase en el exterior durante las fiestas, señalando que «por primera vez en varios años, pude pasar el Año Nuevo con mi familia».
La dirigencia opositora ha sido fuertemente atacada, desde dentro de sus propios partidarios, por supuestamente encontrarse de vacaciones en medio de la crisis institucional que vive el país con la enfermedad del presidente.
Los grupos opositores más radicales, que llamaron a la abstención el 16 de diciembre, acusan a la oposición representada en la Mesa de la Unidad Democrática de estar negociando con el chavismo las salidas a un posible fallecimiento del presidente.
Esto, a pesar de que el propio Chávez, en su última alocución pública, el 9 de diciembre, señaló que ante su eventual ausencia, «los caminos están claramente marcados en la Constitución».
Ante la falta de presidente declarada por el Parlamento, debería convocarse elecciones en 30 días. Si muriera, se estima que se realizarían a mediados de año.