08 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
Mientras en Roma se sucedían las frenéticas reuniones con el presidente Napolitano, en Milán se respiraban aires de fiesta en la tradicional apertura de la temporada operística del Teatro de la Scala. No faltó el jefe del Gobierno, Mario Monti, acompañado por su esposa Elsa, así como por el ministro del Desarrollo Económico, Corrado Passera, que el jueves provocó las iras de los seguidores de Berlusconi al criticar su decisión de presentarse a las elecciones. Y también, como es ya costumbre, a las puertas del teatro se concentraron cientos de personas que protestaban contra los recortes.