«Subimos en dos años tanto como Chávez en seis, pese a todo su poder»

«Lo que más nos dolió fue perder en bastiones tradicionales nuestros» asegura Ramón Aveledo, secretario de la coalición opositora en Venezuela


caracas / enviado especial

A Ramón Guillermo Aveledo, autor de una veintena de libros, expresidente de la liga venezolana de béisbol, secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) desde hace casi cinco años, nadie le puede negar el papel de piedra angular de la arquitectura partidista opositora que respaldó la candidatura de Henrique Capriles a la presidencia de Venezuela. Presume de tener mucha paciencia, heredada de su ascendencia gallega de Curtis, aunque nació en Barquesimeto (Lara).

-¿Qué futuro tiene la MUD?

-Va a seguir adelante, tendrá continuidad porque esto no era una simple alianza coyuntural para unas elecciones. Como Mesa de la Unidad empezamos en el 2009. La candidatura de Henrique Capriles deja claro a nivel nacional e internacional que en Venezuela hay una alternativa que tiene un rostro.

-¿Les sorprendió el resultado?

-Era posible un escenario en el que no ganáramos, pero siempre pensamos que sería por una diferencia menor, de unos cinco puntos. La realidad es que fue el doble y eso nos ha impactado.

-¿Qué les dolió más?

-El haber perdido en algunas regiones que han sido bastiones tradicionales nuestros, como Zulia, Carabobo o Miranda, donde veníamos ganando desde el 2007. Habrá que ver qué ha pasado. Ellos [los chavistas] tuvieron una capacidad de movilización muy alta.

-¿Cómo se distribuye el voto?

-Aunque mejoramos en pueblos pequeños, las zonas rurales siguen siendo muy chavistas. Nosotros seguimos siendo una fuerza principalmente urbana. Como Unidad en el 2010 sacamos 5,4 millones. Si a eso se suman los votos de los disidentes del chavismo, podíamos llegar a los 5,8 millones. Ahora llegamos a los 6,5 millones. Subimos en dos años casi tanto como Chávez en seis con toda la fuerza y recursos que da el ejercicio del poder. Es decir, la oposición ha logrado penetrar en sectores a los que antes no había llegado.

-¿Qué panorama se abre ahora?

-Hay un cambio muy serio: el 45 % del electorado tiene un rostro, un líder que tiene el prestigio intacto, y que obligó al Chávez de los primeros momentos de la campaña a moderarse, aunque habrá que esperar a ver si ha entendido el mensaje de ser el presidente de todos. Me temo que no, porque sus instintos son los de quien se siente en el monopolio de la verdad y tiene la obligación moral de imponerla.

-¿La oposición seguirá unida?

-Tengo la conciencia de que hace falta y la convicción de que hay un compromiso de todos. Nadie cree que por su cuenta le vaya a ir mejor. En la reunión de la Mesa, todo el mundo ratificó que este es el camino.

-¿En que cambiaría la contienda si Chávez no acaba su mandato?

-Uno no puede apostar a la muerte de alguien porque es una circunstancia demasiado incierta. Se ha alentado el rumor de que pueden intentar una reforma constitucional que le asegure la sucesión al vicepresidente. Eso tropezará con dos problemas: un referendo y que acuerden un sucesor.

-¿Qué cabe esperar del nuevo mandato de Chávez?

-Será bastante más radical. Va a profundizar en la hegemonía política y en la que ellos llaman ética, moral y espiritual, que tiene un sonido ayatólico preocupante. También le van a quitar poder a las gobernaciones y alcaldías. En definitiva, más concentración de poder. Lo que me resulta más preocupante es la exagerada concentración de poderes del presidente y esa idea mágica de que puede ser el juez, legislador, fiscal y policía.

-¿A qué le atribuye los 14 años en el Gobierno?

-A la hábil manipulación de la realidad social y a los inmensos ingresos petroleros.

-¿La violencia y la inseguridad se resuelven con dinero?

-No, pero para llevarlas a niveles asumibles hay que acabar con la impunidad que es del 91 % a nivel general y del 84 % en homicidios. También hay que recuperar el gobierno de las cárceles. Antes de 1998, en ellas había demasiadas navajas, ahora hay fusiles de precisión que teóricamente solo tiene el ejército.

-¿Venezuela puede convertirse en narcoestado?

-Es mi mayor preocupación y será la peor herencia y más nociva que nos deje este Gobierno. La permisividad, la corrupción y el desorden han permitido que nos convirtamos en un puerto franco.

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