Damasco pierde el control de casi toda la frontera con Turquía

Ilya U. Topper / Efe

INTERNACIONAL

Un joven rebelde, en el transcurso de un combate en las cercanías de la ciudad de Alepo.
Un joven rebelde, en el transcurso de un combate en las cercanías de la ciudad de Alepo. BULENT KILIC < / span>afp< / span>

Al Asad nombra a un general suní para dirigir la Seguridad nacional

25 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La mayor parte de la frontera entre Siria y Turquía, y parte de la iraquí, está ya en manos de diferentes grupos rebeldes y ha sido abandonado por las tropas leales al presidente Bachar al Asad, aseguraron refugiados sirios en Antioquia, en el sur de Turquía.

«Casi todos los pasos fronterizos del norte, desde el de Reyhanli en Hatay hasta el de Deir ez Zor, en la frontera iraquí, están bajo control de los rebeldes», afirmó Yamil Saib, un economista refugiado en Antioquia.

En las zonas occidentales, los combatientes del Ejército Sirio Libre (ESL) han afianzado su control sobre grandes zonas al norte de Alepo y mantienen el paso fronterizo de Reyhanli, en la carretera principal que une la capital económica siria con Turquía. Los encarnizados combates en torno a Alepo han impulsado a numerosas familias a huir a Turquía, una empresa ahora más fácil que en los meses pasados, debido a que los pasos fronterizos ya no están bajo control del régimen sirio. De hecho, más de cien refugiados sirios llegaron a Turquía cada día Turquía la última semana.

Incluso desde Homs, en el centro del país, aún escenario de salvajes combates, se puede llegar hasta Turquía cruzando por zonas bajo control de la guerrilla, afirma Hassan, un refugiado oriundo de esta ciudad sitiada, que llegó a Antioquía hace pocos días. Más al este, sin embargo, el Ejército se retiró de varios municipios sin disparar un tiro, aunque aún mantiene en su poder Qamishli, la capital oficiosa de la población kurda en el noreste de Siria.

El ascenso de Mamluk

El segundo foco de atención de la jornada fue el nombramiento de un general sunita como nuevo jefe del servicio de seguridad nacional. Se llama Ali Mamluk y ya era un hombre de confianza de Al Asad, puesto que llevaba la seguridad del Estado. Su ascenso lo convierte en ministro y le permite supervisar la totalidad del aparato de seguridad.

Sin embargo, lo que llama la atención es que Mamluk estuvo a cargo de la lucha antiterrorista y las relaciones con los servicios secretos extranjeros, en una época en que las relaciones de Damasco con las potencias occidentales eran mejores que ahora. Un cable revelado por Wikileaks menciona un encuentro de Mamluk con diplomáticos estadounidenses en el 2010, con el fin de intensificar la cooperación con Washington en materia de antiterrorismo.

Para el director del opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), con sede en Londres, Rami Abdel Rahman, Mamluk ha participado en la represión, pero se erige en una personalidad abierta al diálogo con los opositores del interior.

El tercer foco de atención de la jornada lo protagonizaron los rebeldes, que acusaron al régimen de trasladar las armas químicas que tiene en su poder a aeropuertos fronterizos.

Según un comunicado de la Comandancia Mixta del ELS dentro de Siria, el régimen ha estado transfiriendo desde hace meses los almacenes de armas de destrucción masiva en su intento de «crear una crisis regional y diseñar una defensa estratégica atemorizando a los países de alrededor». La situación es tan preocupante que Rusia, habitualmente complaciente con el régimen, se vio obligada a advertir a Damasco.

«Deseamos subrayar que Siria se sumó en 1968, con su ratificación, al protocolo de Ginebra de 1925 que prohibía el uso de gases asfixiantes, gases tóxicos u otro gas de este tipo», dice el comunicado del ministerio ruso de Exteriores en el que pide al régimen que respete sus compromisos internacionales.