La película de Ghorban Mohamadpour, que coprotagoniza García, va a estrenarse a primeros de febrero en el Festival Fajr, salvando las distancias, el equivalente a los Óscar en Irán. Como es preceptivo, las actrices no pueden desprenderse del obligatorio pañuelo, ni siquiera durante el rodaje.
-¿Cómo llegó a a coprotagonizar una película?
-Se puede decir que es de esas cosas que tiene la vida que no dejan de sorprendernos. El director necesitaba a una persona que fuera hispanohablante y a través de uno de mis estudiantes se comunicó conmigo. Al principio pensé que era una locura; yo nunca he actuado ni mucho menos he ido a clases de interpretación. Luego de pensarlo un poco, me gustó bastante la idea y muchos de mis amigos coincidieron en que debería intentarlo. Así que decidí hacerlo.
-¿Vuelve de vez en cuando por Galicia?
-En Galicia tengo a mi familia. Tengo mi casa. Es un viaje prácticamente obligatorio que hago todos los años porque me da la posibilidad del reencuentro con mis raíces, mi cultura, mi tierra. Además de para comer marisco y pescado, ¡que me encanta!
-¿Qué es lo que más echa de menos de tu tierra?
-Mi familia, el verde de la tierra y el olor a mar.
-¿Qué le gusta de Irán?
-Me encanta viajar por el país. Los paisajes semidesérticos que predominan. A pesar de ser todo lo contrario a los de Galicia, me atraen y me transmiten una sensación de paz y de tranquilidad. La antigüedad de su cultura y, sobre todo, lo que me parece más interesante, que siempre descubres algo nuevo en la vida cotidiana.