La disidencia culpa a Castro de la «muerte evitable de otro Zapata»

El Gobierno cubano guarda silencio sobre el óbito de Villar en la cárcel.


redacción / la voz

La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, exiliados y disidentes cubanos culpan al régimen castrista de la muerte el pasado jueves del preso político Wilmar Villar Mendoza, tras 56 días en huelga de hambre. Además, no dudan en calificar este deceso como «otro Zapata», quien falleció el 23 de febrero del 2010 tras mantener en prisión un ayuno de 85 días.

Villar, de la Unión Patriótica de Cuba, había sido arrestado el 14 de noviembre tras asistir a una marcha antigubernamental. Fue condenado a cuatro años de cárcel por «desacato, resistencia y atentado», decisión que consideró injusta y lo llevó al ayuno. Su estado de salud se había deteriorado mucho a raíz de una neumonía, pero no fue trasladado al hospital hasta el pasado viernes día 13.

Ayer fue enterrado en su pueblo natal, Contramaestre (Santiago de Cuba). Muchos de sus compañeros no pudieron acudir al sepelio, ya que el Gobierno llevó a cabo numerosos arrestos de activistas para evitar su presencia, según la oposición.

Estaba casado con Maritza Pelegrino, de las Damas de Blanco. La portavoz de este grupo, Berta Soler, dijo que «están de luto» por lo que calificó de «asesinato, por protestar y defender los derechos humanos».

El expreso José Daniel Ferrer García, del grupo de los 75 y fundador de la Unión Patriótica, valoró la muerte de Villar como una «nueva muerte al estilo Zapata» y subrayó que el Gobierno cubano es «el principal responsable». Recuerda que «se protestó, se exigió que lo llevasen a un hospital. Nunca lo hicieron. Cuando lo hicieron, era tarde. Ya no tenía salvación».

También denunció que le fue imposible ir al funeral, porque un grupo de agentes se apostaron frente a su casa. Añadió que no solo en su ciudad efectuaron decenas de detenciones preventivas, sino que «en otras también arrestaron a muchos opositores».

Responsabilidad

Se trata de «otra muerte bajo custodia del Estado, al igual que la de Zapata», dijo Elizardo Sánchez, de la citada comisión. Añadió que esta «considera que toda la responsabilidad moral, política y jurídica recae en el Gobierno», al subrayar que se trató de una «muerte evitable». De las detenciones, señala que ha habido en Santiago, Guantánamo, Granma y Holguín.

El Gobierno de Raúl Castro guarda silencio, pero el bloguero oficialista Yohandri calificó a Villar de violento, «de una peligrosidad social comprobada». «Los que ubican a Wilmar Villar en el escalón de la oposición son los mismos que quieren un Irak para la isla. Malditos asesinos», dijo.

El exilio cubano también condenó al Gobierno de Raúl Castro por la muerte del disidente.

Por su parte, la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen señaló que Villar murió por los atropellos, carencia de atención médica y falta de garantías procesales. La Casa Blanca habló de que el «fallecimiento innecesario de Villar resalta la represión permanente del pueblo cubano».

«Toda la responsabilidad moral, política

y jurídica recae

en el Gobierno»

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