«Conseguí nadar hasta una roca»

m. conde PONTEVEDRA / LA VOZ

INTERNACIONAL

El empresario de 51 años saltó al agua y fue rescatado tras alcanzar una roca

15 ene 2012 . Actualizado a las 11:53 h.

El fotógrafo verinés Carlos Folgoso, que realizaba un trabajo para una agencia de viajes en Porto Santo Stefano, fue la primera persona con la que habló Carlos Carballa, de Portonovo (Sanxenxo), nada más ser rescatado y conducido a salvo al citado lugar. «Me dijo: ?Tuve que salir a nado?».

El propio Carballa es muy aficionado a la fotografía y lo único que consiguió rescatar tras lanzarse al agua fue una cámara, con la que le dijo a su interlocutor que había quitado imágenes del naufragio. No obstante, la máquina estaba mojada y ninguno de los dos pudo recuperar las instantáneas.

Todavía con la misma ropa con la que se lanzó al agua por la noche y sin móvil ni ninguna de sus pertenencias, que se quedaron en el Costa Concordia, Carballa pudo ayer por la tarde contactar con sus padres por teléfono para relatar lo vivido.

Ellos llamaron después a una trabajadora de la empresa de discotecas móviles de gestiona el portonovés, y que ya había podido hablar con él a las ocho y media de la mañana. «A esa hora estaba muy nervioso y la llamada fue muy corta; solo me contó que estaba bien y que había salido a nado», señaló la joven. «Los padres me han contado después que ya estaba con unos argentinos y unos españoles y los iban a trasladar a un hotel -añadió-, aunque no sé dónde. Les dijo todavía muy nervioso y con lo puesto, con la ropa mojada, que había tenido que saltar porque veía que el barco se le venía encima. Que tuvo que lanzarse al agua y que consiguió nadar hasta una roca. Supongo que allí lo rescataron».

Al parecer, este era el primer viaje en crucero para Carballa, que salió de vacaciones el día 9 y preveía regresar este próximo lunes. Iba solo y hasta ayer solo había contactado en una ocasión con la trabajadora de la empresa desde Palma. «No me habló de ningún otro gallego en el barco -agregó esta-. Me dio el recorrido por si había alguna urgencia o algo con la empresa. Sé que subió en Barcelona y había pasado por Palma y que el barco acababa de salir de un destino». Carballa es muy conocido en su localidad, Portonovo, tanto por su negocio de las discotecas móviles, con las que ameniza desde fiestas privadas a las patronales de su concello, como por su afición a la fotografía.

Carlos Carballa vecino de Portonovo

Asunción Fernández, su marido José Virgilio se embarcaron para celebrar sus bodas de oro, junto a su hija María José. Pero sus idílicas vacaciones se convirtieron en un infierno y ahora solo piensan en volver cuanto antes a Cea (Ourense), donde residen. En el barco hundido les quedó todo su equipaje. «Incluso varias cosas de oro que había llevado. Eso nos lo tendrán que pagar, ¿no?», pregunta. Fue un viaje desafortunado y el miedo aún no se les ha quitado del cuerpo. «Vimos escenas de pánico en el barco. La gente estaba muy asustada y nadie sabía lo que hacer. Tampoco nos decían nada». La familia está muy agradecida a los habitantes de la isla del Giglio que les ayudaron en todo. Cuando llegaron los llevaron a una iglesia pero «hacía mucho frío», explica y decidieron volver al pueblo. Allí en un bar, la dueña les dio una habitación. «Dormimos bien, bueno, estuvimos bien, con calefacción» aclara. A la mañana siguiente otra mujer los acompañó al puerto y «hasta se embarcó con nosotros a Santo Stefano y lo nos arregló todo». Asunción recibió un trasplante y necesita medicación especial que las autoridades consulares le buscaban.

ASUNCIÓN FERNÁNDEZ GONZÁLEZ residente en cea (ourense)