Denuncian fraude electoral y exigen nuevos comicios en la mayor marcha en veinte años
11 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Rusia vivió ayer la mayor manifestación de opositores desde los años noventa. Decenas de miles de personas salieron a las calles de casi un centenar de ciudades para denunciar el fraude en las legislativas a manos del partido de Vladimir Putin y pedir la celebración de nuevos comicios, superando su miedo al poder estatal.
La dividida, y en ocasiones enfrentada oposición, consiguió una movilización de una magnitud inédita contra Putin, que llegó al poder en el 2000, es primer ministro desde el 2008 y anunció su intención de volver al Kremlin en marzo. En Moscú tuvo lugar la más multitudinaria. La policía evaluó en 25.000 el número de manifestantes. La oposición la elevó a entre 50.000 y 80.000 personas en la plaza Bolotnaya. «¡Devolvamos al país sus elecciones!», «¡Queremos un nuevo recuento de los votos!», «¡Rusia, sin Putin!», decían las pancartas.
Ambas orillas del río Moscova se inundaron de una marea de gente corriente a la que une el hastío. «No había vuelto a salir a la calle desde los años noventa. Entonces protestábamos contra los comunistas. Pero la paciencia ha tocado a su fin», dice Sinaida, traductora de 68 años. «Claro que tenía miedo de venir, pero ¡basta ya! No vamos a dejar que nos humillen. No somos un rebaño que acata sin rechistar lo que los mandatarios hacen», dijo por su parte Ina Finochka, de 24 años. Ni ella ni sus amigas se habían atrevido a acudir a una marcha opositora.
En la tribuna se sucedieron representantes de la oposición, desde la extrema izquierda hasta los liberales, pasando por el movimiento nacionalista Los Rusos. «Putin y Medvédev hicieron un descubrimiento desagradable para ellos. Rusia tiene un pueblo», declaró Serguéi Mitrojin, jefe del partido liberal Yabloko. «¡Somos el pueblo!», le respondió la muchedumbre.
Despliegue policial
En Moscú hubo un despliegue sin precedentes de las fuerzas del orden, con centenares de camiones de antidisturbios, en torno al Kremlin, en los accesos a la plaza Roja, cerca de la sede del FSB (ex KGB), en la plaza Lubianka y en el puente que cruza el Moscova. Un helicóptero sobrevolaba a baja altura.
Los manifestantes exigieron la dimisión de Vladimir Churov, a quien Putin nombró director de la Comisión Electoral, y la liberación de los presos políticos y de los 1.600 detenidos esta semana en las protestas en Moscú y San Petersburgo. Uno de los líderes de la oposición liberal, el ex viceprimer ministro Boris Nemtsov, aseguró que la movilización, convocada desde las redes sociales, fue secundada «en noventa ciudades de Rusia». En San Petersburgo se congregaron unas 10.000 personas, según la policía. «¡Rusia será libre!», «¡Putin, ladrón!», gritaban los manifestantes.
Debido a la diferencia horaria, las marchas se iniciaron horas antes en el extremo oriente de Rusia. «¡Anulen el resultado de las elecciones!», «¡Falsificadores a la cárcel!», exigían unos 500 manifestantes en Vladivostok, el puerto ruso del Pacífico, a siete husos horarios de Moscú.