Uno de los presos de Guantánamo espiaba para los británicos

imanol allende LONDRES / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Organizó atentados y también trabajó para el servicio secreto canadiense

27 abr 2011 . Actualizado a las 21:51 h.

El servicio de inteligencia británico MI6 y el canadiense contaron durante tres años con un topo en Al Qaida, según se desprende de la documentación sobre la prisión de Guantánamo hecha pública por Wikileaks. Se trata del argelino Adil Hadi al Jazairi Bin Hamlili, detenido en Pakistán por las tropas norteamericanas en el 2003 y que habría estado trabajando para los servicios secretos occidentales al tiempo que bombardeaba iglesias católicas y un hotel paquistaní en el 2002.

«Apoyo, enlace, secuestrador y asesino de Al Qaida». De esta manera era calificado el detenido por aquellos que lo interrogaron en Guantánamo, que al mismo tiempo indicaban que «posee importante información de los servicios secretos británico y canadiense, por lo que significa una amenaza para el personal norteamericano en Afganistán y Pakistán». Según la inteligencia de EE.UU., británicos y canadienses contrataron los servicios de Hamlili en diciembre del 2000 «por sus conexiones con miembros de varios grupos terroristas vinculados con Al Qaida que operaban en Afganistán y Pakistán»

Hamlili fue denunciado por Khalid Sheikh Mohammed, el cerebro tras el 11-S. Lo acusó de haber organizado el ataque contra una iglesia protestante en Islamabad, en el que murieron cinco personas, contra una iglesia de Punyab y contra el hotel Sheraton de Karachi, en mayo del 2002, donde murieron once franceses y dos paquistaníes.

La documentación filtrada por Wikileaks también indica que al menos 35 de los detenidos en Guantánamo fueron reclutados, adoctrinados y radicalizados en el Reino Unido por dos clérigos islamistas, Abu Qatada y Abu Hamza, que utilizaban mezquitas como la de Finsbury Park, al norte de Londres, para sus propósitos.

En la misma documentación se indica que miembros de Al Qaida preparaban nuevos ataques tras el 11-S antes de ser detenidos y enviados a Guantánamo. En concreto, Saifullah Paracha, uno de los 172 reclusos de Guantánamo, pretendía introducir explosivos plásticos en Estados Unidos en contenedores con ropa de mujer y de niño.

Por otro lado, los médicos del Pentágono que trataron a algunos detenidos no preguntaron ni documentaron las causas de las lesiones físicas y psicológicas que mostraban los presos, según un artículo de la revista Public Library of Science.