No es extraño que de repente se haya empezado a hablar mucho de Misrata, una ciudad a la que hasta ahora no se había prestado tanta atención como a Bengasi, la capital de los rebeldes en el este del país, o a Brega y Ajdabiya, la zona de contacto en la que se dirime quién controla la riqueza petrolera del país.
Misrata, asediada desde que comenzó la revuelta, ha estado demasiado aislada, y la confusión acerca de quién la controlaba en cada momento ha sido tal que la prensa ha preferido dejarla un poco de lado. Sin embargo, Misrata es ahora la clave de la nueva fase en la que ha entrado el conflicto. Una fase en la que, por increíble que parezca, Gadafi va ganando.
Si sus tropas consiguen limpiar los últimos reductos de resistencia en Misrata podrán concentrarse en el este, en la batalla por el control de Ajdabiya, en la que ya no les estaba yendo demasiado mal. Y si toman Ajdabiya, volverán a amenazar a la vez Bengasi y Tobruk, las dos únicas ciudades que están todavía en manos de los rebeldes. Fue esta misma situación la que provocó la intervención de Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos.
Reformular el mandato
Anteayer, los líderes de esos tres países ya se preparaban para esta vuelta a empezar, publicando un artículo en el que intentaban (de manera poco convincente) reformular por su cuenta el mandato de la ONU sobre Libia. El objetivo, dicen ahora, es un cambio de régimen, no solo la protección de los civiles.
Y es que pronto los civiles dejarán de tener importancia en todo este asunto. Esa es la paradoja de Misrata. Puesto que esta ciudad es el único lugar donde se está atacando a los civiles, si Gadafi la toma, dejará de atacarlos, con lo que la resolución de la ONU, que se basa en ese único supuesto, ya no tendrá apenas sentido. Y volverán a entrar en escena Sudáfrica, Rusia o China con sus iniciativas de alto el fuego y una salida negociada.
Esto es lo que hace que Gadafi tenga un fuerte incentivo para bombardear a la población civil de Misrata de manera indiscriminada. Y de ahí, entre otras cosas, las bombas racimo españolas.