La falta de acuerdo entre demócratas y republicanos sobre el recorte presupuestario amenaza los servicios básicos
07 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Mientras demócratas y republicanos seguían negociando, las agencias federales de EE.UU. comenzaron ayer a hacer planes por si necesitaran reducir sus gastos. Detrás de esa posible rebaja en los gastos está la amenaza de cierre del Gobierno. Y es que si los legisladores no se ponen de acuerdo para aprobar el presupuesto del 2011 antes de las doce de la noche de mañana, viernes, el Gobierno estadounidense se quedará sin fondos para seguir trabajando.
En ese caso, las agencias federales han comunicado que los servicios esenciales, como los de seguridad o los sanitarios, seguirán funcionando, pero habrá muchos otros que se verán muy afectados, como los parques nacionales, los museos o incluso el Ejército, cuyos miembros podrían no recibir sus sueldos. Las oficinas federales comenzaron ayer a evaluar cuáles de sus trabajadores no son esenciales y podrían ser despedidos, ceses que podrían ser efectivos para más de 800.000 empleados federales a partir del próximo lunes si no hay acuerdo.
Las negociaciones las llevan a cabo el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, y el líder de los demócratas del Senado, Harry Reid. Los dos partidos no se ponen de acuerdo en hasta dónde debe llegar el recorte de gastos. Mientras que los demócratas ofrecen rebajar en 33.000 millones de dólares el presupuesto, los republicanos quieren que el recorte llegue hasta 40.000 millones. Boehner y Reid se reunieron el martes durante ochenta minutos en la Casa Blanca con el presidente Obama, que les pidió que actuaran «como adultos» y no permitieran el cierre del Gobierno, que, según los demócratas, podría afectar a la aún débil recuperación económica.
La última vez que se produjo una situación similar fue durante el primer mandato de Clinton, en 1995 y 1996. Aquella vez fue el entonces presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Newt Gingrich, el que se enfrentó al presidente y decidió no aprobar el presupuesto de aquel año.