El presidente afgano, Hamid Karzai, pidió ayer a las fuerzas de la OTAN que detengan sus operaciones en el país y se centren en los refugios insurgentes en áreas tribales de Pakistán. «Si se trata de una guerra contra los terroristas, entonces hay que destruir los escondites más allá de la frontera. No hay terroristas en nuestros pueblos», aseguró en público.
Karzai acudió a Asadabad, capital de la provincia de Kunar, para mostrar sus condolencias a las familias de las víctimas de varios bombardeos de la OTAN realizados en las últimas semanas. «Tenemos una historia y respetamos a nuestros huéspedes. Mi silencio no quiere decir que los respetaremos siempre», advirtió en relación a su falta de respuesta ante las disculpas de Barack Obama. «Esta guerra ha sido impuesta sobre nosotros y queremos ponerle fin», proclamó.
La gota que colmó la paciencia de Karzai fue el bombardeo de la OTAN del 1 de marzo sobre Nanglam que mató a nueve menores que recogían leña.