Rafsanyani, expulsado de la cúpula del poder iraní

Tiene que abandonar la presidencia de la Asamblea de Expertos tras una fuerte ofensiva de los conservadores


teherán / afp

El ex presidente iraní Akbar Hashemi Rafsanyani perdió ayer un puesto clave en las estructuras de poder, al verse obligado a dejar la presidencia de la influyente Asamblea de Expertos a raíz de una vasta ofensiva de los conservadores, que le reprochan su apoyo a la oposición. Rafsanyani cedió el cargo al ayatolá Mahdavi Kani, religioso de 80 años, que dirigirá un órgano cuyos 86 miembros nombran y, eventualmente, pueden destituir al guía supremo, actualmente el ayatolá Alí Jamenei.

Rafsanyani, que dirigía la Asamblea de Expertos desde hacía cuatro años, anunció antes de la votación para renovar la dirección del organismo que no se presentaría en caso de que lo hiciera el ayatolá Kani, primer ministro durante un año después de la revolución islámica de 1979. Con todo, el ex presidente sigue ocupando otro cargo importante, la presidencia del Consejo de Discernimiento, encargado de aconsejar al guía supremo y de oficiar de árbitro en caso de litigio entre el Parlamento y el Gobierno.

Revolucionario histórico, Rafsanyani, considerado a finales de los años ochenta y principios de los noventa el hombre fuerte del régimen, ha criticado regularmente al presidente Mahmud Ahmadineyad, que lo derrotó en las elecciones del 2005. Considerado pragmático y más bien moderado, se ha convertido desde hace varios meses en blanco de una ofensiva de los ultraconservadores, que le reprochan su apoyo a la oposición durante la crisis que siguió a la reelección de Ahmadineyad.

Después de expresar públicamente las dudas de una parte de la opinión sobre los comicios, Rafsanyani criticó varias veces la represión contra la oposición, estimando que minaba la confianza de la población. En los últimos meses se distanció paulatinamente de la oposición, condenando varias veces las manifestaciones, y en las últimas semanas multiplicó las declaraciones para exhortar a «dejar de lado los intereses personales» y a preservar «los intereses del país». Pero esas declaraciones no fueron suficientes para los conservadores.

Signo de su pérdida de influencia, uno de sus hijos, Mohsen Hashemi, que dirigía el metro de Teherán desde hace 13 años, dimitió el sábado. La hija, Faezeh Hashemi, fue brevemente detenida en una manifestación el 20 de febrero. Su otro hijo, acusado de apoyar a la oposición, se fue del país y vive exiliado en Londres.

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