Los anti-Mubarak no se acobardan

A. Rodríguez, e. Rubio EL CAIRO / AFP, EFE

INTERNACIONAL

Cristianos y musulmanes participaron unidos en las protestas del «día de la partida»

05 feb 2011 . Actualizado a las 12:59 h.

Cientos de miles de egipcios dejaron ayer sus miedos en casa y acudieron a la plaza Tahrir (?liberación?) para volver a exigir la renuncia de Hosni Mubarak, desafiando la violencia desatada por partidarios del régimen. «Mubarak vete» fue el lema coreado por los congregados en El Cairo y en otras ciudades del país, como Alejandría, en la jornada número once de protestas y bautizada como el día de la partida del presidente, que sigue haciendo oídos sordos a la rebelión y a las presiones externas.

El viernes, día de la oración, llevó el recogimiento a la plaza cairota de Tahrir (liberación), donde hombres y mujeres, musulmanes y cristianos, estallaron en llanto cuando al imán que dirigía el rezo del mediodía se le quebró la voz por la emoción. Un joven no conseguía dejar de llorar mientras un grupo de hombres trataban en vano de consolarlo. Su hermano había muerto en los enfrentamientos.

Las egipcias han roto con los prejuicios vigentes en su sociedad y se manifiestan codo con codo con los hombres.

Los manifestantes habían marcado ayer como el día de la salida definitiva de Mubarak. La realidad es que el rais sigue al frente del país, aunque muchos consideran que lo logrado hasta ahora justifica su insistencia.

«No creo que se vaya», dijo el guía turístico Gadafi Yusef. «Lleva 30 años en el poder y para él sería una deshonra. Pero se marche ya o no, este país va a cambiar después de esto», agregó. Otros se mantienen firmes en sus demandas. «Estamos en un momento decisivo. Hemos adoptado una posición absolutamente pacífica y no traeremos el cambio a través de la violencia», opinó el anglo-egipcio Adam Molyneux Haifa, que destacó la unión entre musulmanes y cristianos.

La concentración de ayer se distinguió de las anteriores por una mayor organización y, sobre todo, por las grandes medidas de seguridad en torno a la plaza Tahrir para evitar una confrontación directa con los partidarios de Mubarak. Se formaron largas colas para entrar en la plaza, ya que se pedía el documento de identidad a cada persona para evitar la entrada de agentes del régimen.

Pese al importante refuerzo de la seguridad, los pro Mubarak comenzaron a congregarse cerca del puente de Qasr al Nil y en las calles del centro de El Cairo poco antes del anochecer, y se registró algún altercado aislado.

Mientras, se conoció una importante deserción, la del portavoz de la universidad islámica más antigua del mundo, Al Azhar, que anunció su dimisión para unirse a las protestas, donde permanecerá hasta que el presidente se vaya.

Respeto a la prensa

El Ejército egipcio recibió ayer la orden de «ayudar a los medios extranjeros», según informó el canal Al Arabiya. Reporteros Sin Fronteras (RSF) cifró en al menos 60 los periodistas agredidos en El Cairo y en unos 57 los retenidos.

El Ministerio de Información egipcio lamentó los ataques contra los periodistas extranjeros, pero a la vez rechazó que formen parte de una campaña orquestada desde arriba contra los medios.