Más de un centenar de personas se manifestaron ayer en Rabat frente a la Embajada de Egipto con consignas como «Todos somos egipcios», «Abajo la dictadura, viva la democracia» o «Mubarak cobarde, el pueblo no se humilla». Los manifestantes, rodeados por la policía y las fuerzas antidisturbios, desplegaron pancartas en las que mostraban al ex presidente tunecino Ben Alí conversando con Hosni Mubarak, y riéndose de él por lo rápido que lo ha seguido en las revueltas. «La exigencia de democracia, el cese de la corrupción, el deseo de equidad, es un movimiento social que no va a detenerse», dijo el activista pro derechos humanos Fuad Abdelmumni, que cree que «va a ver muchos llamamientos al cambio» por parte de los marroquíes. Respecto al efecto contagio, el líder de Vía Democrática, Abdalá El Harif, declaró «que es muy difícil prever, pero las condiciones económicas y sociales entre Marruecos, Túnez y Argelia son similares».