La exacerbación de la retórica violenta contra el adversario político pasa factura a Washington tras la masacre de Tucson. La Cámara de Representantes, en la que la demócrata Gabrielle Giffords ocupaba un escaño desde hace tres años, se ha visto obligada a cancelar todos los actos de esta semana, entre ellos la votación sobre la revocación de la reforma sanitaria, impulsada por la nueva mayoría republicana en su deseo, más simbólico que práctico, por deshacer todo lo hecho por el presidente Barack Obama en los dos últimos años.
El tiempo muerto no solo servirá para revisar las medidas de seguridad del Congreso, sino también para asumir el impacto político del atentado y ordenar ideas tanto en las filas republicanas como en las demócratas.
Los conservadores buscaban ayer marcar distancias con los ultras del Tea Party, hacia donde apuntan todos los dedos acusadores como los impulsores de un odio que llevó a un desequilibrado a provocar una matanza cuyo objetivo es una congresista firme defensora de la reforma sanitaria y dura crítica contra la ley de Arizona que criminaliza a los inmigrantes irregulares.
Fin a la deriva radical
El suceso puede ser un punto de inflexión para el desmarque conservador de la deriva radical que marcan los seguidores de Sarah Palin -que muchos republicanos ven como una pesada carga que puede alejar a sus votantes, sobre todo tras lo ocurrido el sábado en Arizona- y tender hacia un mensaje menos radicalizado.
Los demócratas, mientras, intentaban rentabilizar las acusaciones contra los conservadores y lograr que la oposición rebaje su tono contra la Administración Obama. Son conscientes de que sus adversarios no pueden ahora bramar contra la Casa Blanca so pena de alimentar más extremismo. Un respiro es el retraso de la votación de la reforma sanitaria, aunque en gran medida no es más que una provocación republicana simbólica, ya que los demócratas mantienen la mayoría en el Senado y el presidente puede vetarla.
Pero la pregunta es si ese punto de inflexión logrará rebajar los ánimos. ¿O solo es una tregua?