Una nevada de 17 horas siembra el caos en la costa este de EE.UU.

Victoria Toro NUEVA YORK/LA VOZ.

INTERNACIONAL

Carolina del Norte, Virginia, Maryland y Nueva Jersey, y ciudades como Nueva York o Boston, en emergencia

28 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Una tremenda nevada de 17 horas, que comenzó en las primeras horas de la tarde del domingo 26 y que duró hasta la mañana de ayer, junto con fuertes vientos, provocó un auténtico caos en el transporte en la costa este de EE.?UU., alterando los planes de viaje de millones de personas tras el fin de semana navideño. La tormenta obligó a decretar el estado de emergencia en los estados de Carolina del Norte, Virginia, Maryland y Nueva Jersey, y en las ciudades de Nueva York, Filadelfia y Boston.

De las grandes urbes, la más castigada fue la Gran Manzana, donde se acumularon entre 50 y 65 centímetros de nieve, aunque en algunas pequeñas localidades de Nueva Jersey fue aún peor, con hasta 78 centímetros. En ese estado se produjo la única muerte debida a la tormenta de la que hasta ayer se tenía noticia: un conductor pereció cuando su coche patinó y chocó contra un poste eléctrico.

Mientras las autoridades insistían en que no se cogiera el coche porque la visibilidad en algunos momentos era cero, en el transporte público se sucedían las cancelaciones. Los tres aeropuertos neoyorquinos, JFK, La Guardia y Newark, fueron cerrados hasta las primeras horas de la tarde de ayer. La medida supuso la cancelación de más de 2.000 vuelos. Se suspendió también el tráfico por ferrocarril entre Nueva York y Boston. Por lo que se refiere al transporte urbano, en Nueva York los autobuses no funcionaron hasta que las máquinas quitanieves no hicieron transitables las calles. El metro era un caos con líneas cortadas, estaciones cerradas y trenes detenidos en los túneles. Uno de esos trenes permaneció seis horas parado en un subterráneo en la madrugada del lunes.

Además, 65.000 residentes de Nueva York, Nueva Jersey y Massachusetts se quedaron sin electricidad. En Filadelfia se aplazó de la tarde del domingo a la de hoy un partido de la liga de fútbol americano, algo que no ocurría desde 1932. Y la sede de la ONU en la Gran Manzana permaneció cerrada durante todo el día.

En Nueva York, los 4.800 empleados del servicio de limpieza de las calles comenzaron a trabajar el domingo en turnos de 12 horas para hacer la ciudad algo más transitable. A pesar de ello, el diario local, The New York Times, recomendaba a los neoyorquinos que se quedaran en casa y que, si salían, lo hiciesen con esquíes.