Cuatro muertos en enfrentamientos entre vecinos y policías con inmigrantes a los que intentaban desalojar de un parque que ocuparon en Buenos Aires para exigir viviendas
12 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.«Los hombres nos pusimos adelante y agarramos piedras para defender a nuestras familias. Mandamos a las mujeres y a los niños atrás para que no los lastimasen. Era todo lo que podíamos hacer. Uno de los disparos pegó en el cuerpo de Juan. Le dimos vuelta y vimos cómo le salía sangre de la boca. Sabíamos que no iba a sobrevivir, porque ni siquiera vino una ambulancia. Lo subimos a un coche, pero ya era tarde. También era tarde para que llegara la policía. Nos dejaron solos, indefensos, ante hombres armados. Ese amigo solo quiso defender a su familia. Y lo mataron». Estas palabras las dijo en la madrugada de ayer Henry, boliviano de 28 años, padre de una niña de cinco y de un bebé de dos meses. Y la víctima era Juan Castañares Quispe, boliviano, de 38 años, que junto a su mujer y a su hijo pequeño, acampaba en un parque de Buenos Aires.
Lo que sigue es peor. Finalmente, una ambulancia recogió a Juan, pero fue interceptada por un grupo armado que amenazó al conductor y abrió la puerta para sacar al herido del interior, tirarlo al suelo y rematarlo de un escopetazo en la cara. Juan fue la cuarta víctima.
Cinco días lleva la batalla de pobres contra pobres, de sin techo contra vecinos en la zona sur de la ciudad de Buenos Aires, que ya ha dejado cuatro muertos y nueve heridos.
Todo comenzó el pasado lunes, cuando cientos de habitantes de un asentamiento llamado Villa 20 ocuparon parte de las cien hectáreas que forman el parque público Indoamericano.
La mayoría de los más de 2.000 okupas llegados de los barrios de Lugano y Villa Soldati provenían de asentamientos marginales y son inmigrantes bolivianos y paraguayos que reclaman una vivienda digna.
Escenas de violencia
El alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, opositor al Gobierno de Cristina Fernández, pidió el apoyo de la Policía Federal para sacar a los okupas. Los agentes llegaron el martes e intentaron desalojar el parque, lo que desató escenas de violencia. En este operativo murieron dos bolivianos por armas de fuego.
El Gobierno derivó la responsabilidad de todo en el alcalde Macri, que se vio sin posibilidad de poner orden en el caos y optó por pedir una reunión urgente con Cristina Fernández. Esta no atendió sus llamadas hasta el viernes.
Fue el jefe de gabinete, Aníbal Fernández, quien salió al cruce dialéctico. Acusó a Macri de xenófobo y provocador por sus declaraciones sobre la ley de inmigración. El regidor había dicho que «abre las fronteras a cualquiera y no podemos ocuparnos de la pobreza de todos los países vecinos».
Finalmente, ayer, miembros del Gobierno se reunieron con autoridades locales. Se enviará al parque a la policía militarizada para evitar choques con los vecinos. Los representantes del millar de sin techo dijeron que no se irán del parque hasta obtener una solución a su reclamo de vivienda digna.