La Fiscalía sueca especificó ayer ante el tribunal londinense de Westminster los cuatro cargos por agresión sexual por los que pide la extradición de Julian Assange. Su abogado británico, Mark Stephens, cree que detrás hay motivaciones políticas. Al letrado le parece extraño que en agosto se cursara una orden de detención contra Assange cuando estaba en Suecia y no fuera detenido. Y es que la orden fue retirada antes de 24 horas, pues la fiscala consideró que las acusaciones apenas se sostenían.
Dos meses después, la fiscala superior experta en delitos sexuales, Marianne Ny, ordenó la búsqueda y captura internacional. Ayer, negó haber sido presionada. «Quiero dejar claro que no he recibido ningún tipo de presión de carácter político o de otro tipo. Actúo como fiscala con motivo de unas sospechas de delito sexual cometido en Suecia en agosto», dijo. Los cargos son:
14 de agosto
Coerción ilegal
La abogada Gemma Lindfield, representante de las autoridades suecas en el proceso, precisó ante el juez Howard Riddle que una mujer, miss A., había acusado a Assange de coerción ilegal. La mujer argumentó que el experto informático había utilizado el peso de su cuerpo para inmovilizarla con intención sexual.
17 de agosto
Acoso sexual
El segundo cargo mantiene que Assange «acosó sexualmente» a la misma miss A. al practicar el sexo con ella sin preservativo, en contra de su «deseo expreso» de que lo utilizara.
18 de agosto
Acoso sexual
El tercer cargo que se le imputa es que «acosó deliberadamente» a la misma persona «de una manera dirigida a violar su integridad sexual».
20 de agosto
Violación
El último cargo se refiere a una segunda mujer, miss W., que acusa a Assange de haber mantenido relaciones sexuales con ella sin preservativo y mientras ella dormía, en el propio domicilio de esta en la ciudad de Estocolmo.