Un total de 23 mineros ya se encuentran en la superficie.
14 oct 2010 . Actualizado a las 00:47 h.El júbilo y la euforia inundaron hoy el yacimiento San José al iniciarse el rescate de los 33 mineros atrapados en el norte de Chile, un hito histórico que quedará para siempre en la memoria y en el corazón de varias generaciones de chilenos.
La gesta de estos treinta y tres hombres llegó a sus horas finales esta madrugada, cuando emergió de las entrañas de la tierra Florencio Ávalos, el primer obrero rescatado. Hasta ahora han salido a la superficie nueve.
El campamento «Esperanza» estalló entonces en un grito de alegría desbordante al ver cómo el milagro se hacía realidad y cómo los obreros comenzaban a recuperar su libertad, sepultada desde que el pasado 5 de agosto un derrumbe los dejó a 700 metros de profundidad.
Alberto Ávalos, con un nieto en brazos, vio por las pantallas de televisión instaladas en el campamento cómo la tierra le devolvía a su hijo Florencio, mientras decenas de cámaras pugnaban por registrar cada uno de sus gestos.
Era el resultado de los preparativos que se habían acelerado desde primera hora del martes, en una jornada que puso punto final a una larga espera, con una simbólica despedida de Laurence Golborne, el emblemático ministro chileno de Minería a quien los familiares le dijeron: «¡Le vamos a echar de menos!»
Testigo de primera fila fue también el presidente de Chile, Sebastián Piñera, que al caer la noche se encontró con las familias de los obreros, mientras unos niños jugaban a las paletas, ajenos al momento crucial que estaba por llegar.
Ya comenzado el operativo, las centenares de personas, entre familiares, rescatadores y comunicadores, que atestaban el pequeño campamento, se apostaban ante las pantallas instaladas por las televisiones nacionales para seguir en vivo el rescate.
Todas las miradas se centraron entonces en Mario Sepúlveda, el segundo minero que salió a la superficie, el animador y presentador de los vídeos que los obreros grabaron en su refugio, el que deslumbró con su sentido del humor a toda prueba.
Sepúlveda llegó con una mochila cargada de piedras y con un desparpajo que sorprendió al ministro de Minería, al que llamó «jefazo», pero también a Piñera y a su esposa, Cecilia Morel, que estaban junto al conducto para recibirlos uno a uno.
El minero hizo reír a decenas de personas conmovidas con esta proeza, agitó sus brazos y arrancó vítores por doquier, mientras los médicos intentaban transportar en camilla a este hombre rebosante de vitalidad que no quería más que festejar su renovada libertad.
Tras Mario Sepúlveda le llegó el turno a Juan Illanes y, más tarde, al boliviano Carlos Mamani, el único extranjero del grupo.
Dionisia Ana, madrina del matrimonio de Mamani con Verónica Quispe, esperaba el momento de verlo aparecer en la cápsula de hierro mientras su hijo de cinco años ahuyentaba a la prensa: «Fuera, fuera, quiero ver la tele».
El quinto en salir ha sido Jimmy Sánchez, que con sus 19 años era el más joven de los 33 mineros atrapados. Padre de un bebé de tres meses al que apenas alcanzó a conocer, Jimmy quiere casarse con su novia Helen Ávalos, de 17 años. El sexto en llegar a la superficie ha sido Osmán Araya, de 30 años, casado y con cuatro hijos.
El minero José Ojeda, autor de la nota que dio la vuelta al mundo anunciando que los 33 mineros estaban vivos, se convirtió en el séptimo obrero en ser evacuado del yacimiento San José. «Estamos bien en el refugio los 33», fue el mensaje que Ojeda escribió con lápiz rojo sobre un pedazo de papel blanco antes de atarlo al tubo de la sonda que el pasado 22 de agosto devolvió la esperanza a los angustiados familiares de los trabajadores.
El octavo en llegar a la superficie fue Claudio Yáñez y el noveno Mario Gómez Heredia, el minero más veterano y enfermo. Casado y con cuatro hijos, padece silicosis e hipertensión, por lo que representaba «el desafío más serio» para el equipo médico.
El siguiente fue Alex Vega, de 32 años, casado y con tres hijos, y que lleva nueve años en la minera San Esteban. El minero se persignó tras salir de la cápsula que lo transportó y luego abrazó a su mujer Jéssica Salgado. Más adelante mostró la camiseta que vestía, que tenía la leyenda «¡Gracias Señor!».
Solo 39 minutos después surgió de la tierra Jorge Galleguillos, de 56 años. Muy emocionado, se abrazó primero con Sebastián Piñera y Evo Morales y después con uno de sus hermanos. El minero lucía una tupida y canosa barba y padeció una leve depresión mientras estuvo atrapado. Además, fue uno de los que más bajó de peso.
El duodécimo fue Edison Peña, de 34 años. Soltero y sin hijos, agradeció a todo el mundo allí presente por «creer que estábamos vivos». Peña, a quien no arredran sus problemas de oído, hipertensión y diabetes, pidió zapatillas y un pantalón deportivo corto para correr mejor en el fondo de la mina cuando los equipos de rescate contactaron con los atrapados.
Carlos Barrios, de 27 años, fue el siguiente en regresar. El joven se fundió en un emotivo abrazo con su padre y agradeció a los socorristas que estaban en la boca del pozo. Conocido como «El polvorita» por su mal genio, no sabe que su novia está embaraza de él. Tras Barrios llegó el turno para Víctor Zamora, el bromista del grupo y quien levantaba el ánimo a todos sus compañeros.
El decimoquinto minero fue Víctor Segovia, de 48 años, y quien escribió un diario durante los días que pasó sepultado a unos 700 metros bajo tierra. El siguiente fue Daniel Herrera, el último del denominado «grupo de débiles».
Omar Reygadas, un electricista de 56 años, salió el decimoséptimo. Un minero que en sus treinta años de profesión quedó atrapado en tres ocasiones. Tiene seis hijos y catorce nietos. Después apareció Esteban Rojas, que prometió a su pareja que se casaría con ella por la Iglesia al salir de la mina. Su primo Pablo Rojas fue el siguiente en disfrutar de la libertad, y a su llegada a la superficie abrazó efusivamente al ministro de minería, Laurence Golborne.
Con Darío Segovia se llegó al vigésimo minero rescatado. Su hermana María es considerada como la líder del grupo de familiares. El siguiente fue el «médico» de la mina, Yonni Barrios, famoso por la disputa entre su pareja y su ex mujer, y tras él, llegó el turno para Samuel Ávalos y Carlos Bugueño.