Lejos de los canales oficiales se discute con intensidad si lo que ocurrió en Ecuador estos días fue un intento de golpe de Estado o no. Entre quienes discrepan de esta versión se encuentra Santiago Basadre, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales Flacso. «Para ser un golpe deben existir fuerzas políticas visiblemente identificadas con afán de tomar el poder constituido. Y en este caso, a diferencia de lo que si pasó en Honduras, no están presentes. Aquí lo que ha existido es la expresión de un malestar de la policía».
En su opinión, «de ahí a que se planifique un golpe de Estado o que haya fuerzas políticas detrás de la protesta es una cosa creada y direccionada por el presidente Correa, que, en vez de enviar a su ministro del Interior a que dialogue con los policías molestos, llega en plan de confrontación y provoca el conflicto». «¿Cómo se había estado fraguando un golpe de Estado si nadie sabía que el presidente iba a ir personalmente al cuartel?», se pregunta Basadre.
Nueva reelección
Basadre opina que lo que está detrás de lo ocurrido es una estratagema para una nueva reelección. «La fórmula de la muerte cruzada [disolución de la Asamblea y posterior convocatoria a elecciones] venía siendo anunciada desde hace días por el presidente, que ha dicho que siente mucha molestia con la legislatura porque no ha podido sacar leyes que él planteó».
«La Constitución permite que disuelva la Asamblea y convoque nuevas elecciones, pero durante todo el período entre la disolución del Congreso, la convocatoria de elecciones y la entrega de poderes, el presidente gobierna solamente con el control de la Corte Constitucional, que en el Ecuador es un apéndice del Palacio de Gobierno», añade.
Basadre explica que en este momento hay una ley llamada Código de la Democracia, que ordena que los partidos tienen que volver a inscribirse en el Concejo Electoral para participar en nuevas elecciones. «Esta inscripción, más la convocatoria y la espera de los nuevos resultados le darían al presidente un mandato de aproximadamente un año sin control. Esto sería como una especie de autogolpe, porque Correa está seguro de que ganaría unas próximas elecciones».