Las pugnas de poder en Irán entorpecen la liberación de la joven estadounidense

Mercedes Gallego NUEVA YORK/COLPISA.

INTERNACIONAL

Un rival de Ahmadineyad está al frente del tribunal que frenó la liberación sin fianza

14 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Sarah E. Shourd lleva más de un año en una prisión de Teherán por encontrarse en medio de las disputas entre EE.?UU. e Irán. Por si fuera poco, ahora su liberación es víctima de las guerras internas de poder en ese país.

Pocas veces estas rencillas se airean en público. Por eso sorprendió que el poder judicial le llevase la contraria al presidente Mahmud Ahmadineyad, que había anunciado que la joven sería liberada el pasado sábado por motivos humanitarios. Un gesto pensado para coincidir con el final del ramadán y allanar su visita a EE.?UU., donde hablará ante la Asamblea General de la ONU el día 23.

Cuando todo el mundo esperaba la foto de la excursionista sonriente que cruzó accidentalmente la frontera en el 2009, el tribunal revolucionario de Teherán informó que no había terminado el proceso. Al frente se encuentra un rival conservador de Ahmadineyad, y todos los analistas interpretan que «no ha dado la luz verde hasta asegurarse de que el presidente ha entendido el mensaje» de que no puede usurpar su parcela de poder.

El tribunal ha accedido finalmente a poner a la californiana de 32 años en libertad a cambio de un fianza de medio millón de dólares, una cifra que casi dobla lo exigido en casos previos. La familia intenta negociar una reducción al declararse incapaz de reunir esa astronómica cantidad e informó que la joven padece un precáncer cervical.

La realidad es que la corriente más dura del país no ve con buenos ojos la liberación de Shourd, pese a que sus dos compañeros siguen en prisión. «Si son espías, ¿por qué van a recibir clemencia y escapar de la justicia islámica?», protestó la Guardia Revolucionaria a través de la agencia semioficial Fars, que cree que la liberación de la joven desacreditaría a la inteligencia, la seguridad y el poder judicial. El diputado conservador Ahmad Tavakkoli se mostró también en contra de su liberación «en un momento en el que florecen los peores insultos contra el Corán».