La policía afgana responsabilizó ayer a los talibanes de ejecutar a una viuda embarazada acusada de adulterio en la zona española de Afganistán, en el oeste del país. Sin embargo, un portavoz de los talibanes dijo que estas acusaciones son falsas, y que se trata de «propaganda occidental».
Un tribunal talibán en Qadis, un remoto distrito en la provincia de Badghis, donde España cuenta con un millar de militares, consideró a Bibi Sanawbar, una viuda de 40 años, culpable «al quedarse embarazada tras tener una relación ilícita», informó Jabar Saleh, el vicejefe de la policía provincial.
Sanawbar fue detenida durante tres días antes de ser ejecutada públicamente. «Primero recibió 200 latigazos antes de recibir tres disparos en la cabeza», afirmó Saleh. El mulá Mohammad Yousif, un comandante talibán del distrito, condenó a muerte a la mujer y fue el encargado de ejecutar la sentencia el domingo, según la policía provincial.
Durante su estancia en el poder entre 1996 y el 2001, los talibanes realizaron ejecuciones públicas, la mayoría en lugares de ocio, como estadios de fútbol.
Bajo el régimen radical islámico, los talibanes lapidaron y azotaron a los culpables de tener relaciones sexuales fuera del matrimonio.
Casi nueve años después de la caída del régimen, el grupo sigue impartiendo justicia basada en su dura interpretación de las leyes islámicas en las áreas bajo su control.