Julio fue el mes más sangriento para EE.UU. en Afganistán

Agus Morales KABUL/EFE.

INTERNACIONAL

El número de soldados extranjeros muertos se dispara sin que haya noticias de la ofensiva contra Kandahar

01 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La guerra contra los talibanes afganos, que ya supera en duración a la de Vietnam, ha tocado techo este verano en bajas de soldados extranjeros, con un negro escenario bélico marcado por la incertidumbre de las operaciones en el sur del país. Desde la caída del régimen talibán en el 2001, julio ya es el mes con más bajas estadounidenses (66), y junio fue el más sangriento para el conjunto de las fuerzas internacionales (102), que en total han perdido a 1.979 hombres en su lucha.

La ISAF emite cada vez más comunicados de muertes de soldados y menos de avances sobre el terreno. Las muertes se justifican en parte por el aumento de tropas, cuyo despliegue total (150.000) se completará en agosto. Pero los éxitos militares parecen magros para un año en el que el objetivo era golpear a la insurgencia para que el Gobierno afgano abordara el «proceso de paz» en situación de fuerza.

La ISAF garantizó ayer que su presencia militar seguirá aumentando» en Kandahar. Esta zona era el blanco de una gran operación en junio pero, desde entonces, no ha habido pistas sobre la estrategia para desalojar al movimiento talibán de la tierra donde nació hacia 1994. «Aplazaron la ofensiva porque no consiguieron los resultados esperados en Marjah», explicó el analista Haroon Mir.

La publicitada operación en el núcleo urbano de Marjah y el distrito de Nad Alí se vendió en febrero como el primer paso para desactivar a los talibanes en la provincia de Helmand, vivero del opio afgano. Solo tres meses después fue descrita por el destituido Stanley McChyrstal como una «úlcera sangrante». El mando militar admitió dificultades para que el Gobierno implante sus instituciones civiles en una zona de tradicional dominio talibán.

«No han podido entregar el control a las autoridades afganas. La situación será peor en Kandahar, una operación diez veces mayor», reflexionó Mir. El analista alertó de que «las tropas extranjeras no han sido capaces de derrotar a los talibanes en el sur y estos se han extendido al norte. EE.?UU. ya ha perdido la guerra en Afganistán».

La brecha de confianza con las autoridades y la muerte de civiles amenazan con minar aún más la misión. Ayer, la ISAF informó de la muerte de otro civil por disparos de sus soldados durante un combate registrado hace tres días en el sur. La prensa local estima en 20.000 los civiles muertos.

Por otro lado, el fundador de Wikileaks, Julian Assange, rechazó las acusaciones de EE.?UU., que le reprocha tener «las manos manchadas de sangre». Assange aseguró que no hay pruebas que indiquen que algún militar hubiera muerto como resultado de la filtración.