No era el candidato predilecto de la canciller, que hubiera preferido a la ministra de Trabajo, Ursula von der Leyen, pero sí el candidato de consenso de conservadores y liberales. Esta es la razón por la que con 51 años se podría convertir en el presidente más joven de la historia de Alemania.
Católico y moderado dentro de su partido, era hace años uno de los políticos mejor considerados del país y un potencial delfín de Merkel. Lidera desde el 2003 una coalición junto a los liberales en Baja Sajonia en un modelo similar al del Gobierno federal actual, por lo que muchos consideran que es en realidad el artífice del exitoso trabajo entre esos «socios naturales».
De no obtener la mayoría absoluta en las dos primeras vueltas, se celebraría una tercera. Aunque es muy improbable que se llegue hasta aquí, La Izquierda podría entonces retirar a su candidata Luc Jochimsen y decantarse por uno de los dos hombres en liza.
No obstante, todo parece indicar que se impondrá la disciplina de partido y que Christina Wulff ocupará la silla vacía que ha dejado Köhler. La coalición en el poder cuenta con una ventaja de 23 votos sobre la mayoría absoluta: 646 votos frente a los 460 de su rival. Un fracaso de Wulff, que dice «no poder esperar el momento de ponerse manos a la obra» en la presidencia, sería un nuevo revés para Merkel.