Obama amenaza con un plan B ante el atasco en Oriente Medio

Ánxela Iglesias

INTERNACIONAL

Hillary Clinton anuncia el inicio de conversaciones indirectas entre israelíes y palestinos, pero las expectativas son casi nulas

01 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La conversaciones indirectas entre palestinos e israelíes comenzarán la próxima semana. El anuncio lo hizo ayer la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, después de que se diera a conocer la intención del presidente Barack Obama de convocar una cumbre multilateral sobre Oriente Medio el próximo otoño con el fin de impulsar la creación de un Estado palestino. Un plan B ante las pocas expectativas de éxito de las anunciadas conversaciones indirectas. Obama convocaría en nombre de su país y junto a los otros tres miembros del Cuarteto de Madrid -Rusia, la Unión Europa y las Naciones Unidas- una cumbre de cara a septiembre u octubre. Una medida de presión ante el probable fracaso de los acercamientos en el terreno. El propósito de las conversaciones es avanzar en aspectos relevantes del proceso de paz por medio de intermediarios. Y crear la atmósfera de confianza necesaria para que palestinos e israelíes vuelvan a sentarse cara a cara en el plazo de cuatro meses. Un plazo que concluye precisamente en otoño, momento en el que se celebraría la citada cumbre. Grandes diferencias Las diferencias parecen demasiado grandes como para ser superadas en ese período de tiempo. Sobre todo si se recuerda que el inicio de las negociaciones indirectas quedó congelado hace unas semanas, ante el anuncio de ampliación de un asentamiento judío en Jerusalén Este, la parte árabe anexionada unilateralmente por Israel. Estados Unidos interpretó el plan como un desafío y los palestinos rechazaron cualquier tipo de conversación hasta que no se anulase esa y otras expansiones en territorios ocupados. Pese a las fuertes presiones por parte de la Administración Obama, el Gobierno hebreo no ha congelado la construcción de viviendas en la parte árabe de Jerusalén. Pero las autoridades sí están evitando al máximo cualquier plan de expansión que pueda ser considerado provocativo. Y, al parecer, el primer ministro, Benjamín Netanyahu, ofrece otras contrapartidas, que incluirían la liberación de prisioneros palestinos y un alivio relativo del bloqueo sobre la franja de Gaza. Washington se da por satisfecho, al menos por el momento, y ha convencido a la Autoridad Palestina para reanudar el tímido acercamiento. También espera el respaldo de la Liga Árabe, cuyos ministros de Exteriores se reúnen hoy. Y, por su parte, Netanyahu, seguirá haciendo equilibrios entre las presiones externas a favor del proceso de paz y las duras posiciones de su coalición de Gobierno. Cuenta al menos con el respaldo de su partido, el Likud, que el jueves votó mayoritariamente a favor de retrasar las elecciones internas. Un claro triunfo del primer ministro sobre las corrientes más extremistas de la formación.