La Casa Blanca ha descartado anular la cita de mayo con el presidente afgano, pese a sus duras críticas a Occidente
11 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Washington se apresura estos días a encauzar la relación con Hamid Karzai. En una carta enviada el viernes al presidente afgano, Obama reitera que EE.?UU. sigue siendo «un socio estratégico de Afganistán» y expresa su deseo de que ambas partes puedan seguir trabajando en sus «intereses comunes». Y el general Jones, asesor de Seguridad Nacional, descartó que se fuera a anular su visita a Washington el próximo mayo.
Pero la reciente controversia entre Kabul y Washington ha expuesto en toda su crudeza el dilema que Estados Unidos tiene en la guerra de Afganistán. Y es que Obama debe conseguir sus objetivos, vencer a los talibanes y comenzar la retirada el verano del año próximo, de la mano de un líder del que no se fía, pero del que no puede prescindir.
Y Karzai está aprovechando la situación para afianzarse en el poder de un país del que solo controla la zona de la capital, Kabul, y las áreas ocupadas por las tropas de la OTAN.
Después de sucesivos mensajes a Karzai para que acabara con la corrupción, Obama realizó el 28 de marzo un viaje por sorpresa a Kabul, cuyo único objetivo aparente fue el de reprender públicamente al presidente afgano. La respuesta de este no se hizo esperar, acusó a Washington y a sus socios occidentales de estar tras el fraude electoral y amenazó con unirse a los talibanes si Occidente seguía presionándolo. Y dijo, en una reunión con líderes tribales, que la gran ofensiva que prepara la OTAN en Kandahar no tendría lugar si él no la aprobaba.
¿Quiere acabar con la guerra?
A pesar de que la tensión se ha suavizado, los expertos estadounidenses analizan estos días la complicadísima situación de Afganistán y recuerdan la descripción que el enviado especial a Kabul, Karl Eikenberry, hizo del presidente afgano como un hombre que no quiere que acabe la guerra ni que las tropas occidentales salgan de su país porque de esa manera seguirán recibiendo los fondos de ayuda de los que se nutren. Y todo indica que una de las condiciones fundamentales para acabar con la guerra sería que Karzai impidiera la corrupción en su Gobierno. Una corrupción que alienta el apoyo a los talibanes.
Pero además de las críticas que se suceden contra él, y también contra Obama, por la debilidad con la que está manejando todo el asunto, algunos analistas plantean una hipótesis alternativa sobre las razones que tendría para actuar como lo ha hecho. Karzai podría haber hecho esas críticas para que sirvieran de cortina de humo mientras negocia con talibanes moderados para que abandonen la guerra. Esa es una alternativa que ha sido respaldada por Washington como una de las posibles soluciones al conflicto afgano. Sean cuales sean las razones que llevan a Karzai a actuar como lo hace, los expertos coinciden en que en la actualidad no hay en Afganistán ninguna alternativa posible a él.