Obama y Netanyahu siguen sin solventar la crisis

Ánxela Iglesias

INTERNACIONAL

Reavivada la tensión tras el anuncio de un nuevo plan de expansión

25 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Las diferencias entre EE.?UU. e Israel no se han solventado tras los encuentros de Benjamin Netanyahu y Barack Obama, como reconocían ayer portavoces de la Casa Blanca. Persiste la tensión en torno a la expansión en el Jerusalén ocupado, reavivada aún más con el anuncio de nuevas viviendas judías. O las autoridades israelíes tienen un serio problema de comunicación interna o bien el Gobierno hebreo está decidido a desafiar a Washington hasta peligrosos límites.

Poco antes de que Netanyahu visitara a Obama el martes por la noche, el Ayuntamiento de Jerusalén daba luz verde a veinte nuevas casas en el solar del antiguo hotel Sheperd, ubicado en el barrio árabe de Sheij Jarrah.

Un mero «trámite técnico» que termina con un proceso burocrático de aprobación iniciado hace un año, según representantes israelíes. Una nimiedad exagerada por los medios, según asesores del Gobierno hebreo. «La inercia de la ocupación, un sistema plagado de tecnócratas que actúan sin valorar las consecuencias y que además reciben consignas contradictorias», resumía a La Voz el concejal pacifista Meir Margalit.

La versión oficial asegura que Netanyahu conoció la noticia apenas media hora antes de comenzar su reunión a puerta cerrada con Obama. Otras fuentes argumentan que el plan estaba listo la semana pasada, antes del viaje a Estados Unidos.

Provocación

Llueve sobre mojado para Washington, que ayer pidió una clarificación del asunto. La semana pasada había exigido a Israel la detención de los asentamientos en Jerusalén Este después de que la visita del vicepresidente Joe Biden fuese torpedeada con otro anuncio de expansión de 1.600 viviendas. La judaización de la mitad palestina de Jerusalén había sido obviada por mucho tiempo, pero la provocadora coincidencia obligó a reaccionar a la Casa Blanca.

Tras días de crisis abierta, en los últimos días se comenzaba a hablar de un acercamiento. Netanyahu parecía dispuesto a hacer concesiones en otros asuntos, mientras reclamaba en público el derecho a seguir construyendo en la parte de Jerusalén anexionada en 1967. Muchas reuniones municipales para la aprobación de planes urbanos en esa zona fueron retrasadas y parecía probable que Israel estuviese dispuesto a frenar la expansión al menos hasta que las aguas se calmaran.

Pero siguen revueltas. La noche del martes (madrugada de ayer en España) Obama y Netanyahu solo reafirmaron sus diferencias durante una primera reunión de hora y media. El presidente se marchó a sus aposentos mientras el primer ministro convocó a consultas a sus asesores. Hora y media después, Netanyahu pidió volver a hablar con Obama, que regresó al Despacho Oval para concederle media hora de prórroga, en la que al parecer tampoco hubo progresos.

Ayer, Netanyahu volvía a debatir con su equipo posibilidades de un acuerdo para descongelar las conversaciones indirectas con los palestinos. Mientras tanto, Obama mantenía conferencias con líderes europeos.