La táctica dilatoria del régimen de los ayatolás

Miguel A. Murado

INTERNACIONAL

¿Cuál es el significado de la propuesta iraní en la conferencia de Múnich? En principio, nos devuelve más o menos al punto en el que se encontraban las cosas el pasado octubre. Entonces, Teherán había aceptado ya el plan europeo para enriquecer su uranio al 20% en Francia y Rusia. Es en el proceso de enriquecimiento donde es posible desviar este material para usos militares, por lo que con ese arreglo, en teoría, Irán no podría fabricar armas atómicas. Pero cuando se le dijo que el uranio que tendrían que enviar serían 1.200 kilos y que tardaría un año en volver, Teherán se olió una trampa.

Esa cantidad supone dos tercios de todo el mineral radiactivo que ha logrado reunir. Los iraníes pensaron (probablemente, con razón) que no volverían a ver su uranio y cuando pidieron que el intercambio fuese al menos simultáneo y se les dijo que no, se echaron atrás.

Que ahora vuelvan a aceptar una negociación sobre aquellas bases no es solo (aunque también) una táctica dilatoria. Esta es una línea de negociación en la que Teherán se encuentra cómoda, porque resulta tan compleja que incluso si hay acuerdo será difícil de poner en práctica, y porque al final siempre queda la posibilidad de esconder suficiente uranio como para enriquecerlo al 90% y construir un arma nuclear.

Irán solo la quiere como carta disuasoria frente a un ataque israelí (o quizá norteamericano), por lo que una sola bomba les bastaría. Que es exactamente lo que exaspera a Estados Unidos. Los norteamericanos saben, en el fondo, que nada de lo que hagan va a impedir que Irán consiga este salvoconducto. Así, durante su último discurso sobre el estado de la Unión, el premio Nobel de la Paz se puso muy serio amenazando con sanciones a Irán (casi el único tema que trató Obama en los ocho minutos que dedicó a política exterior), pero a nadie se le escapa que las sanciones suelen ser inútiles.

Nunca han podido derribar un régimen, y en el caso de Irán es muy posible que lo fortaleciesen. Si Barack Obama se ha puesto finalmente de parte de esa medida es porque se ve presionado por el Congreso, donde algunos grupos de presión quieren quemar etapas hacia una intervención militar.

Pero esa intervención, incluso una externalizada a través de Israel, sigue siendo una opción lejana por muchos motivos, entre ellos, que nadie se cree de verdad que tenga tanta importancia el que vaya a haber un país más con un arma que nunca se ha usado (salvo Estados Unidos, y de eso hace ya mucho tiempo).