Blair elaboró un plan para derrocar a Sadam antes del 11-S

Imanol Allende

INTERNACIONAL

Podría tener que comparecer de nuevo ante la comisión Chilcot por las contradicciones de sus respuestas

02 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Dos años antes de la invasión de Irak en el 2003 y tres meses antes del 11-S, el Gobierno de Tony Blair ya contaba con un plan secreto para fomentar una rebelión interna para derrocar a Sadam Huseín. Este Gabinete redactó en junio del 2001 un «Contrato con el pueblo iraquí» en el que se aseguraba a los disidentes iraquíes que el derrocamiento de Sadam sería apoyado por el Reino Unido. De ser cierto, este documento mostraría que Blair mintió el pasado viernes al decir que la invasión solo se tomó en cuenta a partir del 11 de septiembre del 2001 y especialmente en el 2003.

Es tal la sensación de que el ex primer ministro no respondió con honestidad a las preguntas de la Comisión Chilcot -que investiga la guerra en Irak- que sus miembros debatirán en los próximos días la posibilidad de volver a convocarlo para otra ronda de preguntas, tanto en público como en privado.

Confidencial

El documento, titulado Confidencial, solo para el Reino Unido y EE.UU. , fue finalizado el 11 de junio del 2001 y aprobado por los ministros en esa misma fecha. No ha sido publicado por la investigación Chilcot, pero el texto ha sido filtrado al rotativo The Independent. «Queremos trabajar con un Irak que respete los derechos de su pueblo, que vive en paz con sus vecinos y que observa el derecho internacional», indica en el contrato en el que Blair llegó a prometer a los iraquíes ayuda, contratos petrolíferos, cancelar las deudas y acuerdos comerciales, una vez que el dictador hubiera sido depuesto.

Otro documento secreto, un memorando fechado en marzo del 2001, por lo tanto también anterior al 11-S, y que lleva la firma de John Sawyers, el entonces asesor de política exterior de Blair, aboga por un «cambio de régimen» en Irak.

Ed Davey, el portavoz de Exteriores del Partido Demócrata-Liberal, dijo que estos documentos ponen en entredicho el testimonio de Blair. «Un plan para apoyar a los iraquíes que buscan derrocar a Sadam podría haber sido mucho menos perjudicial y, ciertamente, más legal que lo que pasó», indica Davey, y agrega que «todo ello demuestra que la intención de Blair siempre fue un cambio de régimen y con anterioridad al 11-S».

Ante la comisión, altos mandos militares denunciaron la falta de planificación de la invasión y de equipos adecuados para lanzar la guerra, que llevaron a la pérdida de vidas de soldados. Sir Jock Stirrup, subjefe del equipamiento de las tropas entonces, indicó que el Ejército no estaba preparado militarmente para lanzar la guerra. «No hubo tiempo suficiente». El general lord Walker de Aldringham, jefe del Ejército de Tierra, señaló que los altos mandos amenazaron con dimitir en protesta por los recortes de presupuesto tras el primer año de conflicto en Irak.