La reforma sanitaria, en el aire, tras la pérdida de la mayoría absoluta de los demócratas en el Senado
21 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Scott Brown cumplió fielmente la madrugada de ayer con lo que vaticinaban las encuestas. El candidato republicano se convirtió en senador por el feudo demócrata de Massachusetts en las elecciones especiales para cubrir el escaño vacante tras la muerte de Ted Kennedy. Justo en el primer aniversario de su juramento como presidente, Barack Obama pierde así la mayoría absoluta en el Senado, un arma crucial para aprobar los principales puntos de su programa de Gobierno, entre ellos la reforma de la sanidad. El presidente no hizo ayer declaraciones, pese a la llamada de atención sobre la dirección de su mandato.
Con el 51,9% de los votos, Brown incluso superó lo que anunciaban las encuestas en un estado que no contaba con ningún senador republicano desde hacía 37 años y en un escaño que durante casi medio siglo ocupó Ted Kennedy. El republicano ganó a la demócrata Martha Coakley con una campaña basada en la afirmación de que acabaría con la reforma sanitaria de Obama.
La situación del Senado a partir de ahora será de 59 escaños demócratas -sumando los 57 que tiene este partido más los dos independientes que se alinean con ellos- contra 41 republicanos. Esa división de fuerzas supone que los demócratas no podrán detener el veto de los republicanos a sus proyectos, ya que para ello necesitarían 60 votos. Y eso en la práctica quiere decir que los republicanos ganan una buena cuota poder.
Acelerar la aprobación
En los últimos días se había filtrado que los demócratas tenían la intención de acelerar la aprobación de la reforma sanitaria y que esta pudiera pasar a la ratificación presidencial antes del que el nuevo senador por Massachusetts tomara posesión de su cargo si vencía el republicano. Ayer mismo, pocas horas después de su victoria electoral y en su primera comparecencia ante los medios, Scott Brown pidió ser proclamado senador inmediatamente. «Pido ser proclamado inmediatamente tal y como se hizo en 1962 con Ted Kennedy».
Brown, según la mayoría de los analistas, ha captado no solo el voto de los independientes sino a un buen número de los demócratas que han dejado de confiar en el presidente Obama y que opinan que la política llevada a cabo por este no es la que conviene a Estados Unidos.