Solo el 33% de los británicos consideran que se puede ganar la guerra en Afganistán
07 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.¿Está preparando Gordon Brown la salida del Reino Unido del atolladero afgano? Esta es la pregunta que se hacían los analistas políticos británicos ayer tras el discurso pronunciado por el primer ministro con Afganistán como telón de fondo, segundo en un mes, en el que advirtió expresamente al presidente afgano, Hamid Karzai, con poner fin a la presencia militar británica en el país asiático si no erradica la corrupción gubernamental.
Brown fue tajante al afirmar: «No estoy dispuesto a poner en peligro más vidas de hombres y mujeres británicos por un Gobierno que no lucha contra la corrupción». La preocupación del premier , sin embargo, puede ir por otros derroteros. Tras una semana en la que siete soldados británicos han muerto en Afganistán, Brown se veía obligado a recordar a la sociedad su compromiso de continuar con la presencia militar en el país asiático, pero al mismo tiempo debía de explicar a esa opinión pública que estas muertes no lo han sido en vano, sino para conducir a un país y a su Gobierno a una democracia estable y legítima. En pocas palabras, que si ha decidido mantener las tropas no es por pura elección, sino por necesidad.
Pesimismo en la sociedad
El problema al que se enfrenta Brown es la realidad, un país y un Gobierno corrupto hasta la médula, por el que están perdiendo la vida jóvenes soldados, y una sociedad, la británica, en la que solo el 33% consideran que la guerra se puede ganar (el 57% no lo creen).
Brown volvió a utilizar el argumento de la amenaza terrorista para el Reino Unido de un Afganistán bajo Gobierno talibán. «La principal amenaza doméstica procede de las montañas afganas -dijo - , por lo que la primera línea defensiva debe de estar allí».
Brown se ha puesto de acuerdo con Karzai sobre una serie de medidas para mejorar la seguridad. Según el premier , la mejor manera de conseguir que las tropas británicas vuelvan a casa es a través de la preparación de la policía y de las Fuerzas Armadas afganas. «No abandonaremos la estrategia de preparación porque es lo que distingue un ejército liberado de uno de ocupación», sentenció. Pero entre el alto mando militar británico está comenzando a cundir la alarma ante la lentitud de Barack Obama para ofrecer una nueva estrategia sobre Afganistán.