Irán reafirma su poder militar con ensayos de misiles que alcanzan Israel

Nolo Mariño

INTERNACIONAL

Los ejercicios tuvieron lugar a tres días de las cruciales negociaciones en Ginebra

29 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

En plena huida hacia adelante, Irán realizó ayer un nuevo lanzamiento de misiles para demostrar su poderío militar. Los Guardianes de la Revolución, un verdadero ejército paralelo al regular, probaron «con éxito» dos modelos de medio alcance. Los Shahab 3 y Sejil tienen capacidad para portar cargas de hasta una tonelada, lo que implica la posibilidad de armarse con ojivas nucleares, y sobre todo, disponen de un radio de acción de 2.000 kilómetros. La distancia es suficiente para alcanzar las bases militares norteamericanas en el golfo Pérsico, el Estado de Israel e, incluso, partes de Europa oriental.

El ejercicio militar, que se encuadra dentro de la Semana de la Defensa Sagrada en recuerdo de la guerra con Irak, culminó con esta prueba, en la que Irán ha disparado versiones modificadas de proyectiles rusos y chinos.

Un alto mando de los Guardianes y portavoz del ejercicio, Abdulá Araqí, aseguró que «los misiles iraníes son capaces de alcanzar cualquier objetivo que amenace el país».

Una tecnología discutible

Las maniobras, las segundas de este año en que se prueban misiles, parecen encaminadas a demostrar el potencial militar de Irán ante sus ciudadanos. Todos los informativos de televisión, los diarios en persa y en inglés, y las cadenas de radio hicieron un amplio despliegue del ejercicio destacando el éxito de todos los lanzamientos. Sin embargo, la tecnología militar iraní sigue dejando mucho que desear.

El pasado día 22, durante el desfile inaugural de la Defensa Sagrada, dos de los aviones que participaban en la demostración colisionaron en vuelo y el suceso acabó con la vida de siete personas. Unos de los aparatos era un viejo caza norteamericano F-5, modificado por los ingenieros iraníes, y presentado como una obra maestra de la aeronáutica nacional. Mientras que el otro era un Ilyushin 76MD de origen soviético llegado a Irán desde Irak durante la guerra del Golfo y transformado en centro de telecomunicaciones.

En la prensa, solo Kayhan recogió el incidente, al que restó importancia. Para este diario conservador iraní, el accidente no guardaba relación con el desfile y en él solo se vio implicado un pequeño avión de reconocimiento.

Desde el pasado verano, Irán se ha visto envuelto en una serie de crisis que hacen poco creíbles sus intenciones. Las elecciones de junio ofrecieron un ejemplo de mala práctica y dieron pie a un verdadero cisma en la política del país entre la oposición y los partidarios del reelegido presidente Mahmud Ahmadineyad. Más recientemente, la revelación del pasado viernes sobre una planta secreta de enriquecimiento de uranio puso al régimen de los ayatolás a la defensiva con sus enemigos. De poco han servido los esfuerzos de Teherán para minimizar el hecho de haberlo pillado ocultándola a la comunidad internacional.

El jueves en Ginebra, los negociadores iraníes no tendrán enfrente a jóvenes o mujeres vestidos de verde, sino a representantes de los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y de Alemania. Y será a ellos a los que tendrán que convencer de los fines pacíficos de su programa nuclear. Ahora ya no bastarán las palabras y dar largas como en ocasiones anteriores. Occidente ha sido claro y quiere ver resultados o Irán deberá enfrentarse a las tan temidas sanciones que podrían acabar ahogando económicamente al país.