Una pregunta sobre su esposo enfada a Hillary Clinton

Victoria Toro

INTERNACIONAL

Que Hillary Clinton tiene carácter es algo que nadie ponía en duda; ahora también ha dejado claro que no le importa mostrarlo donde sea. El lunes, la secretaria de Estado norteamericana estaba de visita en la República del Congo. En su capital, Kinshasa, participó en un coloquio con estudiantes universitarios. Todo fue bien hasta que uno de los jóvenes se levantó y le preguntó con una cortesía propia de otro tiempo y desde luego, nada estadounidense, qué opina el señor Clinton de los recientes acuerdos para inversiones chinas en Congo. La expresión de Hillary Clinton tras la pregunta es todo un poema. Primero mira alucinada a la traductora, lo que no tenía mucho sentido, porque el estudiante había hecho su pregunta en un inglés perfectamente comprensible, y al público. Después se dirige al joven: «Espera, ¿quieres que te diga lo que piensa mi marido?», le pregunta Clinton al estudiante y añade enfadada: «Mi marido no es el secretario de Estado, soy yo». Y después, con un cabreo ya evidente, dice: «Así que si quieres que te de mi opinión, te la doy. Pero yo no soy la portavoz de mi marido». Confusión de presidente El Departamento de Estado se ha apresurado a hacer público que tras el acto, el estudiante se acercó a Hillary y le explicó que se había confundido, que lo que quería preguntarle era la opinión del presidente Obama y no del ex presidente Clinton. Parece que los nervios lo traicionaron. Como a Hillary la traicionó el omnipresente peso de la sombra de su esposo. A pesar de que es, como dejó bien claro en Kinshasa, la jefa de la diplomacia estadounidense, también es la esposa del ex presidente Clinton. Y sobre todo lo ha sido en esta gira africana. Su viaje coincidió con el de Bill Clinton a Corea del Norte para negociar -y obtener- la libertad de dos periodistas estadounidenses. La secretaria de Estado ha tenido que contestar en estos días más veces a preguntas sobre el viaje de su marido que sobre el suyo propio. Quizá eso ha minado su paciencia. Quizá también ha influido el lugar en el que estaba. La mujer africana Uno de los aspectos de los que ha tratado Clinton en su visita a África ha sido la situación de las mujeres en ese continente. La marginación económica, social y política de las mujeres africanas fue uno de los temas importantes de la gira, como la violencia extrema que sufren muchas de ellas. Y, claro, la preguntita del estudiante en ese contexto debió sonarle aún más ofensiva.