Los 14 días «horribilis» de Brown

Imanol Allende

INTERNACIONAL

Los escándalos, su mala imagen y peor asesoramiento han crucificado al primer ministro británico

10 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

«Si un primer ministro es vapuleado por una actriz, los gurkhas y una señora de la limpieza, de tal manera que parece perder el control del Gobierno y de su partido, mal andamos». De esta manera crítica, quirúrgica y acertada definía un comentarista político británico la situación de zozobra que ha vivido el primer ministro Gordon Brown en las dos últimas semanas tras la crisis de los gurkhas y los gastos de parlamentarios y ministros a cuenta del contribuyente. Y lo que es peor, ahora habrá que ver cómo le afectan estas crisis a las elecciones europeas y municipales previstas en un mes. Algunos creen que Brown no vivirá la jornada electoral en Downing Street.

Sin duda el dirigente laborista ha vivido dos de sus peores semanas desde que tomara el relevo de manos de Tony Blair en junio del 2007. Desde que Brown se despidiera de sus homólogos del G-20 a primeros de abril, las malas noticias no han dejado de sucederse, pero en especial han sido cuatro las que, quizás por su notoriedad pública, han colocado al premier al borde de un ataque de nervios.

La demanda de los gurkhas

La guerra de los gurkhas. Así se podría titular la primera crisis vivida por Brown en los últimos días, cuando los veteranos soldados nepalíes del Ejército británico, comandados por la actriz Joanna Lumley, sacudían las columnas de Westminster exigiendo su derecho a poder nacionalizarse británicos, sin cláusulas ni impedimentos. Brown, a quien nadie supo aconsejar bien, se opuso, y Lumley, arropada por los conservadores, logró ganarse el voto de un nutrido grupo de rebeldes laboristas, veintisiete en concreto. El primer ministro perdió la votación en Westminster y el triunfo de los gurkhas se vivió en Londres como una victoria militar.

A este fracaso continuó un frustrado intento de Downing Street por acercar la imagen de Brown al electorado a través de YouTube (aunque el vídeo más visitado fue uno en el que el premier se hurgaba en las narices). Casi a la vez se supo que en la página de Downing Street se había colocado una petición para que Gordon Brown dimitiera, petición que fue suscrita por 34.000 personas.

Carrera por sustituirle

Unos días más tarde el jefe del Gobierno tuvo que hacer frente a los rumores sobre la posibilidad de que su número dos, Harriet Harman, presentara su candidatura al cargo de premier , así como las duras críticas de pesos pesados del Partido Laborista sobre su gestión en Downing Street y la necesidad de un cambio en la cúpula de la formación política y del Ejecutivo.

Y el golpe de gracia llegó el viernes cuando The Daily Telegraph demostró que parlamentarios, ministros y el propio Brown habían utilizado dinero público para pagar gastos privados no relacionados con sus funciones políticas. En concreto, utilizó unos 7.000 euros de dinero público para supuestamente pagar a una mujer de la limpieza de su piso en Londres, cuando era ministro de Economía, pago que realizaba a través de su hermano Andrew.

Pero, ¿todo esto que puede significar de cara a las elecciones europeas y municipales en Inglaterra y Gales, que tendrán lugar el día 4 de junio? Muchos opinan que en el partido el descontento con Brown es general, así como el temor de que el laborismo pierda todos los ayuntamientos que tiene en sus manos. La única duda entre los halcones es dilucidar si Brown se tiene que ir antes de las elecciones o con la resaca del desplome laborista en las urnas.