Le otorga un trato informativo mejor que el dado a sus dos antecesores
30 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los cien días transcurridos desde que Obama juró sobre la biblia de Lincoln el cargo más importante de la tierra no han quebrado el hechizo que ejerce sobre el cuarto poder de su país desde el día, cada vez más lejano, en que comenzó a competir por la candidatura demócrata. Periódicos, cadenas de televisión, radios y webs lo han tratado en estos tres meses con una más que notable disposición favorable, según pone de manifiesto un estudio difundido por el Proyecto para la Excelencia en el Periodismo, un think-tank estadounidense que vela por la precisión en el ejercicio de la profesión.
Entre sus conclusiones más destacadas, figura la de que el actual inquilino de la Casa Blanca está obteniendo un tratamiento informativo sustancialmente más positivo que el otorgado a sus dos predecesores, Bill Clinton y George W. Bush. En concreto, han tenido un tono favorable el 40% de las informaciones, editoriales o columnas que le fueron dedicadas. En el mismo período, Bush solo logró que tuviesen ese tono el 22% de las historias que protagonizó. Clinton se tuvo que conformar con que lo dejasen bien el 27% de las que se referían a él. Las noticias positivas que tienen por centro a Obama ganan por dos a una a las negativas.
¿Se trata del famoso sesgo liberal de los medios norteamericanos que ya denunciaron los republicanos durante la pasada campaña electoral? Los autores del estudio recuerdan que ese prisma ideológico existe e influye pero aseguran que, junto con él, hay otros factores que explicarían un comportamiento tan decantado hacia Obama.
Dominio de la narrativa
Mientras Bush y Clinton iniciaron sus presidencias persiguiendo metas políticas menos entroncadas con el transcurrir cotidiano, Obama no ha tenido más remedio que adaptar sus prioridades a las preocupaciones dominantes de los ciudadanos por la intensidad de la crisis económica. Ha manejado, además, la narrativa y los tiempos de los medios con una cascada de propuestas que han dejado sin respiración a sus adversarios. Y se beneficia, por lo demás, de las buenas calificaciones que arrojan las encuestas, lo que condiciona la óptica de las redacciones, que no quieren divorciarse de sus audiencias.
Pero la mayor parte de la buena prensa que rodea al todavía novel presidente tiene que ver con las salidas que hace de Washington, en un afán por mantener el contacto directo con el público. Los medios notan que se trata de una diferencia de estilo en los usos de la presidencia y buscan la voz de los ciudadanos para comprobar si lo consideran un fenómeno auténtico. Por lo general, las versiones que proporcionan los presentes en esos encuentros son un yacimiento de titulares elogiosos para Obama.
Uno de los datos llamativos del estudio es que la predisposición favorable que muestran los medios no es uniforme, ya que los periódicos en general y las cadenas televisivas tradicionales como ABC, CBS, NBC o PBS difunden un mayor porcentaje de noticias positivas, al tiempo que son los que menos informaciones negativas comunican a sus usuarios. Los más neutrales son los medios digitales y los más críticos, las televisiones por cable. En este segmento del espectro mediático es acusado el enfrentamiento que mantienen dos canales, Fox News y MSNBC. El primero se ha convertido en una trinchera de los conservadores mientras que el segundo parece sentirse cómodo dándole réplica.
Otra conclusión, también digna de reseña, es que mientras con Clinton y Bush los medios destacaban y debatían sobre las propuestas de su agenda política, con Obama se están centrando mucho más en las cualidades personales y en el tipo de liderazgo que aporta a los EE.?UU. Según los autores del estudio, esto también tendría que ver con la fuerza con que ha golpeado la crisis económica a la sociedad americana. En este escenario, sostienen, más que escrutar la filosofía o los detalles de las medidas que propone, los medios buscan dilucidar si el hombre que se encuentra al timón tiene el dominio de la situación y la entereza para salir de ella.