Michael Steele, el nuevo presidente del Partido Republicano elegido el pasado viernes, tiene algunas coincidencias con el presidente Barack Obama, además de la obvia de que los dos son negros.
La diferencia de edad es escasa, ya que Obama tiene 47 años y Steele, 50. Ambos son buenos oradores y los dos están dispuestos a cambiar las cosas. Obama lo ha empezado a cumplir cuando ha accedido a la Presidencia. Steele tendrá que demostrarlo a partir de ahora. Pero sus primeras palabras tras la aceptación del cargo indicaron que va por ese camino.
Steele hizo un llamamiento a amigos y enemigos para que se aproximen al Partido Republicano. Los analistas consideran que Michael Steele puede ser el hombre que acerque su partido a las minorías, sobre todo a los negros y latinos, y a los habitantes de los suburbios que hasta el momento se han sentido muy lejos de las tesis del partido del ex presidente Bush.
Con su elección, los republicanos han dado un giro inesperado pero lógico a su formación política. El partido, que ha estado dominado en los últimos años por los más conservadores, se encuentra a partir de ahora en manos de un moderado. Tan moderado que algunos medios de comunicación cercanos al ala más derechista del partido alertaban estos días pasados sobre él.
Este abogado y ex seminarista católico ha sido vicegobernador del estado de Maryland, una zona profundamente demócrata, así que, él mismo dijo en su discurso: «Sé cómo dirigirme a los votantes de fuera del bastión republicano sureño».
Y una coincidencia más con Obama. Cuando se refirió a su elección en su primera rueda de prensa no solo citó a Abraham Lincoln, sino que, algo infrecuente, lo reivindicó como parte del acervo republicano: «Es un momento admirable. Algunos dicen que es histórico, pero solo es un paso valiente más que el partido de Lincoln ha dado desde su fundación».