El polémico ministro de Negocios británico, que en su día apostó por Blair frente a Brown, es cuestionado ahora por la posible concesión de favores a un millonario ruso
28 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La llegada al Gobierno británico por tercera vez de Peter Mandelson a primeros de este mes tuvo el efecto de una pequeña descarga nuclear. No solo porque el premier Gordon Brown había «invitado» a su casa a uno de sus mayores opositores políticos dentro del laborismo, sino porque se trataba de una de las figuras políticas más escandalosas, polémicas y sibilinas de la historia reciente de este país. Su regreso significaba el fin de su destierro en Bruselas y era una bendición para los periodistas británicos. No ha defraudado.
«¿Otra vez Mandy?», era la pregunta que corría por los pasillos de Westminster cuando Mandelson fue nombrado secretario de Negocios del Gabinete Brown, el hombre encargado de crear mercado a la industria británica. Inventor del blairismo, de la tercera vía y del nuevo laborismo, un manipulador insaciable, homosexual, europeísta y conspirador, al que la prensa lo apodó Príncipe de las tinieblas y Rey del regreso .
Dimisiones
Mandelson se vio obligado a dimitir dos veces de un cargo ministerial tras verse implicado en escándalos. Primero, de la cartera de Comercio e Industria, en 1998, tras conocerse que no había declarado un préstamo que le había ofrecido el tesorero del partido. Tres años más tarde dimitió del cargo de ministro para Irlanda del Norte, por mentir en la concesión de un pasaporte al empresario indio Srichand Hinduja. A las dos semanas de su tercer regreso al Gobierno, el escándalo llamó a su puerta por su relación con el millonario ruso Oleg Deripaska y sus posibles favores al magnate durante sus años como comisario europeo de Comercio. ¿Habrá una tercera dimisión? Pocos lo creen, ya que sería un nuevo golpe bajo para el diezmado Brown.
Mandelson nació en Londres en 1953. La sangre política le llega de su abuelo Herbert Morrison, una pieza clave del laborismo de la posguerra. De joven se unió al Partido Comunista, luego estudió en Oxford Filosofía, Políticas y Económicas. En 1985, el líder laborista Neil Kinnock lo llamó para que fuese su asesor de comunicaciones. Fue en aquellos años cuando la revista satírica Private Eye acuñó el sobrenombre que morirá con él, Príncipe de las tinieblas , por su estar sin estar, manipular sin mancharse, descabezar enemigos sin mover un dedo, por su maquiavelismo político para absorber poder y controlar toda la maquinaria política del partido. Fuer un año duro también, por ejemplo, 1998, cuando se descubrió que tenía un amante, Reinaldo Avila da Silva.
A principios de los noventa, Mandelson formó parte de The Project , con Blair, Brown y Kinnock, cuyo objetivo era modernizar el laborismo, quitar su tufillo comunista y desligarlo de los sindicatos. A medida que ascendían Blair y Brown lo hacía Mandelson, hasta que en 1994 creó con ellos la telenovela El Nuevo Laborismo . Entonces se produjo la primera deslealtad de Mandelson, al rechazar a la figura más veterana, Brown, y decantarse por la frescura de Blair. Este nunca olvidó su lealtad y lo premió en 1997 con un ministerio sin cartera. Allí, Mandelson campeó a sus anchas, hacienda y deshaciendo conspiraciones políticas.