En lo que parece haber sido un caso de celo patriótico, la agencia semioficial iraní FARS provocó ayer un malentendido que tuvo al mundo ocupado durante horas al informar de que la fuerza aérea de ese país había interceptado un avión con matrícula estadounidense que había violado su espacio aéreo camino de Afganistán.
Según la información suministrada por FARS, el avión intruso procedía de Turquía y fue obligado a aterrizar en suelo iraní por la fuerza. Al parecer, volaba a baja altura para evitar los radares. En su interior habría ocho personas, entre las que se encontraban cinco militares norteamericanos. Según la agencia, la tripulación no respondió a las llamadas de los controladores aéreos para explicar las razones del vuelo, por lo que fueron desplazados cazabombarderos iraníes que obligaron a aterrizar el aparato en un aeropuerto no especificado.
Poco después, sin embargo, el Pentágono desmintió categóricamente la información. Un portavoz señaló: «Sabemos dónde están todos nuestros aviones en la región y no tenemos información sobre una aeronave que haya aterrizado en Irán». También el portavoz del Departamento de Defensa, Bryan Whitman, dijo que no había oído nada del supuesto incidente.
Ante el cariz que tomaban los acontecimientos, Irán tuvo que aclarar enseguida que el avión interceptado era húngaro. Se dedicaba a la ayuda humanitaria, viajaba a Afganistán pero no llevaba pasajeros estadounidenses. Un militar de alto rango que pidió no ser identificado informó a la televisión estatal en lengua árabe Al Alam que «el avión es un aparato de ayuda humanitaria húngaro con ciudadanos húngaros y no estadounidenses». Además, según la cadena, el incidente se produjo el 30 de septiembre y no hace dos días, como había afirmado FARS.
Finalmente, la agencia también matizó la información ofrecida previamente. Indicó que el avión interceptado, del tipo Falcón, dependía de la OTAN. Según sus datos, la aeronave habría sido obligada a aterrizar en el aeropuerto de Maharabad, próximo a Teherán. No llevaba militares norteamericanos en su interior y se la dejó emprender el vuelo y seguir su viaje hacia Afganistán al comprobarse que los ocupantes que llevaba se habían desorientado.