En su presentación, ?la candidata alabó a Hillary Clinton en un claro guiño a los fieles a la ex primera dama
30 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.John McCain tenía el listón muy alto para sorprender, para romper la buena racha de su rival Barack Obama, para dejar claro que él también quiere llevar aire fresco a Washington. Y lo logró con el anuncio de quién le acompañara como aspirante republicano a vicepresidente en la Casa Blanca: Sarah Palin, la joven gobernadora que dirige Alaska desde diciembre del 2006. Una gran sorpresa que pilló desprevenidos a todos, un golpe de efecto que nadie se esperaba. Palin estaba fuera del radar, su nombre no aparecía en ninguna quiniela. Un movimiento igual de calculado que de arriesgado.
La primera lectura es que su compañera de fórmula le servirá para atraer el voto de las mujeres, sobre todo las frustradas votantes de la ex aspirante demócrata Hillary Clinton, las conocidas como «las viudas de Clinton». A ella hizo precisamente referencia cuando se presentó ayer junto al candidato republicano en su primer mitin, en Dayton (Ohio). Como ha hecho el equipo de campaña del republicano en los últimos días para echar sal a la herida todavía abierta en el seno del Partido Demócrata, Sarah Palin -con la lección bien aprendida desde el día uno- alabó a Hillary por haber llegado tan lejos.
Una reformista
McCain se ha apuntado otro tanto con este nombramiento al demostrar que él también, y no solo Obama, apuesta por el cambio, por sacudir las viejas políticas e inercias de Washington. Sus 44 años contrastan con los 72 de él. Palin -la segunda mujer en alcanzar la candidatura a la vicepresidencia tras la demócrata Geraldine Ferraro en 1984- es una outsider , una reformista, una cara nueva con una modesta carrera política, pero en la que ha demostrado su independencia. Es una republicana al uso pero alejada de la ortodoxia de partido, pegada al ciudadano medio. Es uno de ellos.
«Ella es exactamente a quien necesito, a quien necesita este país para ayudarme a luchar por todos vosotros, contra las mismas viejas políticas de Washington», dijo McCain al anunciar su nombramiento, minutos antes de que subiera al estrado. La describió como alguien «con fuertes principios, espíritu luchador y profunda compasión».
El equipo de campaña de Obama se mostró encantado con esta elección porque de esta forma la tan traída y llevada cuestión de la edad y la inexperiencia -un mantra que repiten para fustigar al afroamericano-quedará fuera del debate.
Primera críticas
No obstante, horas después empezaba la campaña contra ella. «Hoy, John McCain puso a la ex alcaldesa de una ciudad de 9.000 habitantes con cero experiencia en política exterior a un paso de la presidencia», señaló un portavoz de Obama, Bill Burton, en un comunicado.
También criticó a la posible vicepresidenta de McCain, si fuera electo el 4 de noviembre, por sus posturas contra el aborto y a favor de las perforaciones petroleras en la reserva natural ártica. «La gobernadora Palin comparte con McCain el compromiso de volver sobre Roe versus Wade (el fallo de la Corte Suprema que autorizó en 1973 el aborto en Estados Unidos), el programa de la industria petrolera y la continuación de las políticas económicas de George W. Bush que fracasaron. No es el cambio que necesitamos, sigue siendo la misma cosa», agregó.