Todas las encuestas daban por ganador por un amplio margen a Barack Obama en las primarias que se celebraron ayer en el estado de Misisipi, la última parada de los demócratas antes del otro gran enfrentamiento, en Pensilvania, dentro de un mes, que con 188 delegados en juego podría inclinar un poco más la balanza para el senador de cara a la convención nacional de la que saldrá el candidato oficial del Partido Demócrata para las presidenciales de noviembre.
Obama tiene unos cien delegados más que Hillary Clinton y la ventaja de la que disfruta en el estado sureño, donde el 70% de los demócratas registrados para votar son negros, hará que sume la mayoría de los 33 delegados en juego.
Ambos aspirantes siguen lanzándose ataques, con la senadora por Nueva York centrando sus esfuerzos y gastando su dinero en Pensilvania, consciente de que ganar allí serviría para darle un nuevo empujón, como pasó con Tejas y Ohio, ante un Obama que sigue crecido. Según los sondeos de American Research Group, Obama vencerá a Clinton en Misisipi por un 58% de los votos frente a un 34. Otra encuesta disminuye la ventaja al 53% frente a 39%.