Quizá porque durante las últimas décadas los nominados del Partido Demócrata llegaban impuestos a los ciudadanos de Tejas, el electorado de este estado se lanzó ayer en masa a las urnas como parte de la larga batalla que enfrenta a Hillary Clinton y a Barack Obama. Conocedores de la importancia de unas primarias que amenazan con cortar las alas presidenciales de la que fue primera dama, dos horas después de que abriesen los colegios un 16% de los votantes ya habían ejercido su derecho: cinco veces más que en el 2004. El número de votos por correo alcanzaba también cuotas históricas con casi 700.000 participantes, según adelantaba la cadena CNN.
El secretario de Estado de Tejas, Phil Wilson, prevé un récord de votantes cercano a los 3,3 millones, superando la marca de 2,7 millones de 1988.
Con citas electorales también en los estados de Ohio, Rhode Island y Vemount, la jornada de ayer constituía la última oportunidad para Hillary Clinton de demostrar su tirón entre los llamados votantes de cuello azul. Calificados así por el color del mono con el trabajan, la caza de este segmento poblacional, normalmente obreros con bajos ingresos y de raza blanca, ha centrado buena parte de los esfuerzos de la senadora después de que su rival le arrebatara al público afroamericano y con cada vez menos popularidad también entre el voto hispano.
De cara a la convención
Las papeletas para llegar al Despacho Oval son por lo tanto cada vez más reducidas para el clan Clinton, tal y como aseguraba The Washington Post . «Da igual como se mire y como se hagan los números: es virtualmente imposible que Hillary obtenga más delegados que Barack», indicaba el rotativo no sin antes aclarar que tampoco el senador de Illinois «conseguirá llegar a la convención demócrata con el número de delegados suficientes».
Ante este apretado panorama, solo la retirada de uno de los dos precandidatos podría encumbrar finalmente a un candidato oficial. Una opción poco probable si Clinton consigue ganar en Tejas u Ohio, donde se juegan más de 360 delegados. Los expertos apuestan por una polarización del partido que sería poco favorable de cara a las presidenciales de noviembre, en las que el republicano John McCain resuena ya como el enemigo a batir.
El vecino más honorífico de Tejas podía haberle allanado el camino a McCain votando por él, pero si lo hizo, George W. Bush prefirió negarle el favor votando silenciosamente por correo, pese a que pasó el fin de semana en su rancho de Crawford.