Venezuela: la búsqueda desesperada de un litro de leche

Pedro García Otero

INTERNACIONAL

Los niveles de desabastecimiento van en ascenso y con ello baja la popularidad del presidente Hugo Chávez y aumentan los temores a un alzamiento ciudadano

03 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La imagen se ha hecho común en las panaderías, como se denomina a las pequeñas tiendas de ultramarinos de Venezuela, en las que se puede conseguir desde pan fresco hasta pasteles, zumos, embutidos y café expreso. El dependiente entrega una bolsa plástica, dentro de la que hay otra de papel. Debajo de estos dos envoltorios está el producto más buscado: un litro de leche. Solo se vende a clientes amigos, siempre subrepticiamente, como si de una sustancia prohibida se tratara, y a ciertas horas, muy temprano por la mañana o muy tarde por la noche, cuando el proveedor ha asegurado su cargamento para los cafés del día o del siguiente.

La escasez de leche, que comenzó en julio del año pasado y ha ido en aumento, con un agudo pico a partir de diciembre, es solo la punta del iceberg de lo que sucede en los hipermercados y abastos venezolanos: faltan también el azúcar, el papel higiénico, los huevos, el pollo, la carne de res, los repuestos de automóviles, y últimamente, el gas natural, distribuido por dos empresas recién nacionalizadas, así como medicamentos sensibles, como los indicados para la diabetes, el asma o las enfermedades cardíacas.

«El caracazo»

El desabastecimiento ha traído aparejado un incremento agudo en la inflación: la tasa de enero, publicada el viernes, es del 3,4%. Es el tercer mes consecutivo en que el índice de precios crece por encima de 3%. En la mente de los venezolanos está otro febrero, el de 1989, en el que una situación parecida llevó a la ola de saqueos conocida como El caracazo , que dejaron un número de muertos que varía, según las fuentes, entre 400 y 3.000.

A la vez, el gasto público parece estar perdiendo fuerza a pesar de que los precios del petróleo, el principal producto de exportación del país, siguen en el orden de los 60 euros. Según Datanálisis, encuestadora privada que hace estudios de mercado, la escasez (sobre 60 productos de la cesta básica) asciende al 30%, es decir, faltan veinte de esos productos. El año pasado, el índice de escasez se mantuvo en aproximadamente el 25%.

La economía se recalienta y cada semana se oyen rumores sobre nuevos productos que van a desaparecer, aumentando el nerviosismo de los consumidores y generando, al mismo tiempo, profecías autocumplidas.

En el fondo del problema está la caída en la producción nacional de alimentos, que en el 2002 era del 85% del total de la demanda del país (900.000 toneladas al mes, o unos 36 kilogramos por habitante) y que hoy es de apenas el 30%. Según el presidente de la Federación Nacional de Ganaderos, Genaro Méndez, la razón de la caída se explica en las invasiones de fincas productivas, la inseguridad que afecta a los productores campesinos, los controles de cambio y precios (que han desestimulado la producción) y las importaciones realizadas directamente por el Gobierno, en muchos casos a precios contra los que los productores locales no pueden competir.

La respuesta del Ejecutivo, entretanto, ha sido política y no económica. A la red Mercal de establecimientos públicos, creada durante los nueve años de Gobierno de Chávez y acosada por denuncias de corrupción, le han puesto otra al lado: Pdval, filial de la petrolera Pdvsa. Según su presidente, Rafael Ramírez, importará 150.000 toneladas de alimentos mensualmente (una sexta parte del consumo nacional) y los expenderá en las calles o a través de sus estaciones de servicios PDV.