El Ejército turco afirma que ha matado a 30 guerrilleros del PKK

Javier Otazu

INTERNACIONAL

El Ejército turco siguió bombardeando ayer supuestas bases del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) tanto en territorio turco como iraquí, enfrentamientos que ya han dejando al menos 30 muertos, según fuentes oficiales de ambos países. Una delegación iraquí de alto nivel llegó ayer a Ankara para buscar una solución a la crisis e impedir el temido ataque masivo contra el norte de su territorio.

Al presidente turco, Abdulá Gül, no parece gustarle la tranquilidad con que el Gobierno de Bagdad se toma las cosas: «Turquía respeta la integridad territorial de Irak, pero la paciencia de Turquía se ha agotado. Estamos plenamente decididos y en el marco de nuestra determinación vamos a tomar todas las medidas necesarias para frenar las amenazas» del PKK, dijo.

Según informó ayer el mando militar turco, un «gran grupo de terroristas» se estaba preparando para atacar el pasado martes a las 22.00 hora local (21.00 en España) una base militar en Semdinli, en la provincia de Hakkari, cerca de la frontera con Irak. El Ejército disparó con tanques y artillería cuando los rebeldes trataron de huir a Irak.

Por su parte, el vicegobernador de la provincia iraquí de Suleimaniya, Yutiar Nuri, explicó que en la mañana de ayer la aviación turca bombardeó a algunos puntos del territorio iraquí, en busca de bases del PKK. Explicó que es la segunda vez en 24 horas que esto sucede, aunque recordó que estos bombardeos en la zona montañosa fronteriza de Qandil son muy frecuentes «desde hace diez años», y si en estos momentos son noticia es por la tensión entre Irak y Turquía.

El miércoles, aviones turcos F-16 bombardearon supuestos reductos del PKK en Turquía y también en Irak, pero hasta el momento esos ataques no han suscitado ninguna reacción de Bagdad ni de las autoridades del Kurdistán iraquí.

Igual que Tora Bora

Al Maliki excluyó por el momento una movilización especial de soldados iraquíes para proteger la frontera, aclarando que su Gobierno «prefiere privilegiar la vía política y diplomática» con Ankara. «Estas montañas de Qandil son como las de Tora Bora en Afganistán. Si los americanos no pueden allí con los talibanes, ¿cómo podríamos nosotros con los guerrilleros del PKK, que serpentean constantemente en el triángulo que forma la frontera de Irán, Turquía e Irak?», comenta escéptico.

Desde luego, en las calles de Suleimaniya es imperceptible la tensión política que existe entre Irak y Turquía, con el Gobierno autónomo del Kurdistán en medio de la tormenta. De hecho, la cantidad de soldados es menor aquí que en cualquier ciudad del sur iraquí, y no ha aumentado en los últimos días. No existe nada parecido a un clima de guerra, ni siquiera de tensión.

Para el vicegobernador de Suleimaniya, de etnia kurda, la escalada de tensión hay que entenderla en clave turca: según él, el Ejército, garante del nacionalismo turco, está empujando al Gobierno islamista de Recep Tayip Erdogan a dar pruebas de patriotismo y demostrarlo combatiendo sin tregua contra el PKK.

Por otra parte, los ocho soldados turcos capturados por el PKK el pasado domingo están en territorio turco, según la agencia pro kurda Firat citando fuentes de los separatistas.