El Senado francés aparca el test de ADN para los inmigrantes

Esperanza Suárez

INTERNACIONAL

27 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

La Comisión Legislativa del Senado votó ayer la supresión de las pruebas genéticas para el reagrupamiento familiar que la Asamblea Nacional añadió a la Ley de Inmigración francesa. Aunque el dictamen debe ser ratificado en el pleno del martes y serán los diputados quienes tengan la última palabra, la mayoría del presidente Nicolas Sarkozy se muestra abiertamente dividida ante un requisito que la oposición califica de «inconstitucional».

El test de ADN para permitir que los inmigrantes traigan a Francia a sus familias fue incorporado al texto la semana pasada, cuando la Asamblea aprobó de madrugada una enmienda que ya había suavizado previamente el propio ministro de la Inmigración y la Identidad Nacional, Brice Hortefeux: la prueba tendría carácter voluntario y un período de prueba revisable hasta diciembre del 2010.

Los senadores rechazan incluso esa posibilidad con el argumento de que la Ley de Bioética no la contempla.

El ex primer ministro Jean-Pierre Raffarin ha militado activamente en contra de esta disposición. «No creo que el vínculo biológico sea el exclusivo del núcleo familiar», aseguró el lunes el antiguo jefe del Gobierno en el que Sarkozy fue ministro de Interior y Economía. Dijo además «tener el sentimiento» de que el Senado iba a echar atrás la iniciativa.

En la misma línea se habían manifestado el alto comisario para la Solidaridad, Martin Hirsch; el ministro de Exteriores, Bernard Kouchner, y la secretaria de Estado de Urbanismo, Fadela Amara. Todos son incorporaciones de la izquierda al Gobierno de apertura del presidente de la República.

Pero ayer se les unían otras voces nada sospechosas de socialismo: el senador y ex ministro del Interior Charles Pasqua, autor en 1993 de una de las leyes más restrictivas sobre la inmigración, los también senadores y católicos militantes André Lardeux y Huges Portelli, y la ministra de Vivienda, Christine Boutin, quien se reconoció «impactada» por la medida.

Las asociaciones humanitarias se han movilizado, mientras el miedo a la expulsión crece entre los sin papeles . La mujer china que la semana pasada quedó en coma tras tirarse por una ventana para escapar de la policía ha muerto.