«El confuso voto de censura al Gobierno de Nuri al Maliki, y la consiguiente renovación de esa confianza sólo dos días después, supone un tiro de gracia al primer ministro iraquí y a su Gabinete. Empuja a los grupos radicales a tomar todavía posiciones más duras, aumentando el techo de sus demandas. Y todo esto dará a las diversas facciones de la resistencia la impresión de que están cerca de la victoria».
Así resume en su editorial de ayer el diario pan-árabe Al Quds al Arabi , los últimos desencuentros, públicos, del presidente estadounidense George W. Bush, con el primer ministro de Irak, Nuri al Maliki.
«Las continuas promesas y decepciones de Bagdad a Washington han llevado a Bush a perder la paciencia, porque está en juego su credibilidad. Más en concreto, Maliki se aleja cada día más de Estados Unidos y se acerca a sus enemigos en la zona, Siria e Irán». Es el análisis de otro prestigioso periódico, Al Hayat . Entre la espada, Irán, y la pared, Estados Unidos, Al Maliki parece haber optado por el primero. De hecho, ha declarado en ?Damasco que no acepta amenazas, ni imposiciones.
Su seguridad y la de su Gobierno dependen de quién controle los ministerios estratégicos: Interior y Defensa, en manos de grupos pro-iraníes, como reflejan a diario los atentados y ejecuciones que se materializan, en una especie de lenguaje mafioso, por todo Iraq.
Bush y Maliki han fallado. Bush lo reconoció anteayer en Kansas, cuando mencionó, ante decenas de veteranos de guerra, la palabra maldita: Vietnam, para explicar la situación en Irak. Vietnam, como anticipaban los expertos contrarios a la invasión que iba a terminar la aventura de Irak.
Maliki, como Bush, nunca ha estado más aislado. Ni siquiera puede contar con sus aliados. Del Gabinete se ha ido el bloque sadrista (los seguidores del clérigo chií radical Muqtada al Sadr) y el suní (los partidos Wifaq y Fadhila).
Este era, para la Casa Blanca, el Gobierno que debía conseguir la reconciliación de todos los iraquíes, formando una coalición que incluyese cuantos más partidos mejor. Un ejemplo de democracia para todo Oriente Medio.