La CIA quiso utilizar a la mafia en su intento de asesinar a Castro en los sesenta

La Voz AGENCIAS | WASHINGTON

INTERNACIONAL

La CIA divulgó ayer los detalles sobre un intento de asesinar al líder cubano, Fidel Castro, entre algunos de los peores abusos cometidos por ese organismo entre los años sesenta y setenta. Ese intento de asesinato está descrito en los documentos conocidos como «joyas de la familia». En 1960 la agencia de espionaje quiso usar a un miembro de la mafia, identificado como Johnny Roselli, de Las Vegas, para matar a Castro en «una acción tipo gánster». El funcionario de la CIA Richard Bisell se puso en contacto en agosto de 1960 con el coronel Sheffield Edwards, de la Oficina de Seguridad, para saber si tenía algún contacto que pudiera ayudar «en una misión delicada», cuyo objetivo era la muerte de Castro. Debido a la naturaleza «extremadamente delicada» del plan, «sólo un pequeño grupo resultó informado», agrega el informe. Una fuente de la Oficina de Seguridad, Robert Maheu, propuso el nombre de Roselli, un supuesto miembro de la mafia. Maheu, al que Roselli conocía como un contable, contó a éste en una reunión en el hotel Hilton Plaza de Nueva York que le había contratado una compañía que estaba sufriendo fuertes pérdidas económicas debido a las medidas adoptadas por Castro en Cuba y que sus dirigentes estaban dispuestos a pagar 150.000 dólares de entonces para eliminar al líder de la revolución cubana. A Roselli se le iba a «dejar claro que el Gobierno de EE.UU. no estaba, ni debería estar, al tanto de la operación», detalla el documento desclasificado. Roselli «inicialmente no quiso verse implicado, pero se mostró de acuerdo en presentar a un amigo, Sam Gold, que conocía a gente cubana. Roselli dejó claro que no quería dinero a cambio de su intervención y creía que Sam haría lo mismo. Ninguno de ambos individuos recibió dinero de fondos de la Agencia», explican los documentos. Gold, un alias de Momo Salvatore Giancana, a su vez, planteó que matar a Castro con armas de fuego podría resultar un problema y sugirió suministrarle algún tipo de píldora en la comida o la bebida. Media docena de píldora «de un alto contenido letal» se entregaron a Juan Orta, un funcionario cubano que había recibido pagos de la mafia del juego y que tenía vínculos con Castro. Orta, tras varias semanas de supuestos intentos, , indica la documentación de la CIA. Finalmente, el proyecto se suspendió debido al fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos, en abril de 1961.